Centro de Yoga Arcadia
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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.




YOGA SUTRA Nº 30


Éxito o fracaso


Los obstáculos para la realización son: la enfermedad, la pereza mental, la duda, la falta de entusiasmo, la pereza, el apego al placer, la falsa percepción (ilusión), la incapacidad para lograr la concentración y mantenerla, y las distracciones.


El gran sabio Patanjali, padre del Yoga, en sus Yoga sutras, compendios de sabiduría, nos da una clave sobre los obstáculos que nos impiden alcanzar la meta del Yoga (la realización):

¿Qué nos hace fracasar en la vida? ¿La mala suerte, las adversidades, las circunstancias, Rajoy, Alemania, los chinos, el hado cruel? El éxito puede tener muchas definiciones, pero una de ellas es: conseguir lo que nos proponemos. El fracaso entonces es no conseguir lo que nos proponemos.

Podemos proponernos muchas cosas en la vida; algunos de nuestros prositos serán irrealizables debido a la fantasía que los engendró; otros de nuestros propósitos serán tan disparatados, absurdos y erróneos, que no lograrlos será, sencillamente, lo mejor que nos podría pasar. Tenemos por ahí un ángel de la guarda que vela por nosotros, no ayudándonos a conseguir lo que queremos, sino impidiéndonos (o poniéndonos trabas) para lograr lo que queremos y no nos conviene.

Ahora bien, la consecución del Yoga, la Realización del ser, es un objetivo benigno para todos; también es realizable, aunque dificil. Dicen algunos que tamaña hazaña no tiene parangón en el Reino Humano; que vencerse a uno mismo es lo más dificil, heróico y grandioso que una Mónada encerrada en un humano cuerpo puede lograr. 

Resumiendo el sutra de Patanjali, podríamos decir que es la falta de voluntad lo que nos hace fracasar. Una voluntad firme es capaz de anteponerse a toda adversidad, no obstante ahí rádica la estrategia de los obstáculos, en minar nuestra voluntad. Minarla, menguarla, azorarla, desgastarla...

La enfermedad hace que el cuerpo físico pierda facultades, siendo su máxima gloria la de llevarlo a la tumba. El cuerpo físico en malas condiciones es como un leñador con su hacha desafilada, como un carpintero con su sierra mellada, como un chófer ebrio o como  un orador afónico. 

La duda nos vuelve escépticos, si no nos molestamos en investigar. 

La falta de entusiasmo nos hace alejarnos de todo lo que empezamos. 

La pereza es dejarse llevar por los instintos, deseos y emociones. 

El apego al placer; la codicia sensual, es la constante satisfacción de las necesidades del cuerpo físico. 

La alucinación o ilusión es un estado en el que la mente se inventa historias sin una base real.

La incapacidad para mantener la concentración es el mayor aliado del fracaso. Si no hay concentración mental no hay fuerza, no hay acción poderosa, no hay nada perdurable. 

Hay que mantener la mente en el objeto deseado para que toda la potencia de nuestra personalidad se alinee en aras del fin deseado. La distracción es propia de mentes débiles y poco entrenadas. Un hombre distraido no llega muy lejos.

¿Cuál es nuestra meta? Cada uno podrá tener muchas y diversas metas, pero hay una que nos une a todos: la realización del ser, el Yoga o unión con la más pura esencia de nosotros mismos.

¿Qué enseña el Yoga? Ante todo enseña a concentrar la mente, hagas lo que hagas: ya estés respirando, haciendo una asana, relajándote o simplemente escuchando

Una mente concentrada y una voluntad templada son garantías de éxito, aunque se fracase en la vida. 

Una mente concentrada y una voluntad templada derriban todas las puertas cerradas a su paso, aunque sea a puntapiés.

Una mente concentrada y una voluntad templada... Ese es el resíduo que deja en el hombre la práctica del Yoga.  






EL HOMO AUTÓMATA


«De todas las cosas formidables que andan por el mundo, la más formidable sin duda es el hombre», decía el gran dramaturgo griego Sófocles en Antígona, una de sus obras cumbres. Sin duda comparto su opinión, pero, ¿qué es el hombre? ¿Un animal? ¿Un animal racional? ¿Un Dios? ¿Un semidios? ¿Un autómata programable? ¿El puente entre un animal y algo superior a él? Creo que puede ser todas esas cosas. En este post veremos la parte animal y autómata del hombre.


Homo Autómata



De que somos animales no hay duda; no hay más que ir al zoo, a la selva o pasarse una tarde viendo documentales para darse cuenta que a pesar de que el hombre es un ser «civilizado», comparte muchos rasgos animales, concretamente lo que denominamos instintos.

Hay tres instintos básicos inherentes a todo animal (incluido por supuesto a la raza humana):



Instintos básicos


1- El instinto de conservación de la vida: Ese mecanismo innato que nos alerta de peligros y nos insta en fracciones de segundo a salvaguardar nuestra integridad física a toda costa. Hasta la persona más deprimida y el mayor de los inválidos tratará de salvar su vida, sin cuestionárselo siquiera, si se encuentra en un centro comercial y alguien grita: «¡Fuego!».

2- El instinto de preservación de la vida: ¿Qué diferencia hay con el anterior?, podréis pensar muchos. Sencillo:

- ¿Por qué coméis? (tres veces al día los más afortunados)

-¡Coño Aimar, qué pregunta! Porque tenemos hambre.

-Obvio che... ¿Pero que es lo que te hace tener hambre? El instinto de preservación de la vida.

La vida hay que preservarla y por eso nos alimentamos (y si es en abundancia mejor, no sea que mañana nos falte alimento y haya que tirar de grasas); también hay que asegurar el sueño nocturno así como las inclemencias del tiempo.

Comida, ropa y cobijo... Eso es lo que nos insta a conseguir el instinto de preservación. ¿Hay algún animal que no coma? Aparte de los desdichados que no tienen qué llevarse a la boca, hay uno: el Homo Idealista, aquel capaz de hacer una huelga de hambre, anteponiendo sus instintos básicos a sus ideales.

-¿Y los que ayunan o hacen dieta?

-¿Qué pasa con esos?

-¿No se anteponen también a sus instintos?

-Teniendo en cuenta que el 90 % de los ayunos son por índole religiosa (es decir, algo impuesto; algo programado en la memoria del Homo Automata) y que el 90 % de los que hacen dieta es por estar más guapos (aquí entra en acción el tercer instinto básico que ahora veremos), me temo que sólo unos pocos de ellos son también Homo idealistas.

-¡Ah...!

3-El instinto de procreación:
¡Este si que es fuerte el cabrón! Este mueve el mundo. Este es tan poderoso y sutil que no nos damos ni cuenta. Es tan determinante que nos empuja como un motor de 8 cilindros en V por la vida. Perpetuar la especie es una de las máximas prioridades, por no decir el objetivo fundamental de todos los animales. ¿No me creéis? Ved más documentales. Así, todo lo que hacemos en la vida está guiado consciente o inconscientemente por este instinto animal. La mayoría de las estrategias publicitarias van dirigidas a este instinto. ¿Por qué vamos al gimnasio, nos cuidamos, tratamos de tener más estatus, el coche más grande, y un largo etc.? Este instinto es responsable en gran parte.



Ahora bien, ¿somos humanos no? ¿Y que poseen los humanos que no poseen los animales? ¿Inteligencia no? Y emociones también. Más emociones que inteligencia diría yo.

-Bien, ¿de dónde salen las emociones básicas o primarias? (Si es que os lo pongo a huevo...)

-¿Del cerebro?

-¡Coño de los instintos básicos!

¿Que produce el instinto de conservación de la vida? El miedo. Más claro el agua (pura de las montañas; no sea que algún gracioso me diga que la del grifo no es tan clara). El miedo es nuestro mayor amigo, y el de todos los animales. Nadie ha salvado más vidas en toda la Historia que el miedo.

¿Qué produce el instinto de preservación de la vida? La ambición. ¿Qué hace falta para conseguir alimento, ropas y cobijo? Dinero, cuanto más dinero mejor. ¿Os suena esto? ¿Qué mueve el mundo? La ambición o el afán por ganar dinero.

-Yo no soy ambicioso... Me conformo con poco; además soy anticapitalista.

¡Plassss, en toda la boca! (Por mentiroso)

¿Qué nos mueve a elegir unos estudios, una profesión, un oficio? ¿Por qué nos levantamos de la cama cuando suena el despertador a las seis de la mañana para ir a trabajar? ¿Qué nos mueve a hipotecarnos la vida, a comprar un coche más grande, a llenar el carro de la compra hasta las trancas, a comprarnos la colección de ropa de primavera, verano, otoño, invierno... y primavera (por cierto muy buena película, os la recomiendo si no la habéis visto) y a subirnos al tren del consumismo enfermizo: Sí, la ambición; ¿y qué hay detrás de la ambición? El instinto de preservación.

¿Qué produce el instinto de procreación? La sexualidad. Ese conjunto de emociones, deseos y pasiones que prácticamente marcan el rumbo de nuestra vida. Casi todo lo que hacemos en la vida tiene como objetivo satisfacer esa sexualidad (sexo, ternura, afecto, amor... Como se le quiera llamar).

-¿Qué es lo que más desea un adolescente?

-Sin ninguna duda, follar a toda costa.

-¿Que es lo que más desea un adulto?

-Follar también, pero bueno, diremos que amor... Ser amado y amar... Si para ello tengo que machacarme 8 horas semanales en el gimnasio, hacer una carrera y lograr un puesto de ejecutivo o depilarme las cejas, lo hago sin duda, porque, ¿qué es la vida sin amor?

-¿Qué es lo que más desea un anciano?

-Afecto, ternura... Una vejez calmada y sin preocupaciones. (Follar no, porque ya no puede, pero le gustaría.)

Insisto, ¿qué mueve el mundo? El sexo. Esteee... quería decir los instintos básicos.

¿Por qué he titulado este post con el nombre de «Homo autómata»? Porque lo es. Así de rotundo. El hombre es un robot, una máquina, un autómata programado con tres sencillas instrucciones, que generan tres emociones básicas y una mente condicionada y orientada al logro de la consecución o apaciguamiento de tales instintos y emociones.

También he hablado de otra especie: del Homo idealista. Ya hablaré más sobre él en otro post; sólo decir que hay pocos, muy pocos... Se los conoce como cabras fuera del rebaño.



El Quijote


-¿Y el Yoga? ¿Qué tiene que ver el Yoga en todo esto? ¿No es esto un blog de Yoga? ¡Joder Aimar, parece que hablas de todo menos de Yoga!

-Yo siempre hablo de Yoga, querido Saltamontes. El objetivo del Yoga es desprogramar la mente de los autómatas y hacerlos libres. Tenemos instintos, sí; emociones, sí; pero también tenemos inteligencia y voluntad. El Yoga es alquimia que transmuta lo animal en humano.


VIDA SEDENTARIA, ESTÉTICA, DEPORTE, SALUD... Y YOGA


El ser humano medio del siglo XXI tiene un problema: si no hace nada se vuelve sedentario.  ¡Y es tan fácil volverse sedentario! ¡Y tan cómodo! Basta con no hacer nada.

¿Por qué sucede esto? Simplemente porque somos una especie relativamente joven cuya tecnología ha avanzado mucho más rápido que su cuerpo físico. Y es que hace cuatro días vivíamos en las cavernas... Si no corríamos no cazábamos y no comíamos; si no estábamos ágiles para subirnos a los árboles, nos comía algún depredador; si no poseíamos fortaleza física no durábamos muchos inviernos. Es decir, que si no estábamos en forma física no sobrevivíamos.

Hoy en día, ¿qué necesidad hay de correr, cazar, trepar o luchar? Para comer sólo hay que ir al supermercado de la esquina, bajar las escaleras (en ascensor), caminar un poco (algunos van en coche) y regresar con la compra a casa (de nuevo en ascensor). ¿Para protegernos de las fieras (de dos patas, porque las de cuatro están en extinción)? Nada mejor que una alarma de Prosegur, Securitas Direct o una cerradura de las gordas. ¿Qué hay que hacer para ser el macho alfa de la tribu y asegurar la descendencia? Nada hombre, solo sacar a relucir la cartera y que se vea que está bien rechoncha. En fin, ¿qué genera todo esto?: el sedentarismo. ¿Qué es el sedentarismo? Sobrepeso, colesterol, triglicéridos, estar más rígido que el portero de un futbolín y tener menos fuerza física que la justicia española.

¿Cómo se soluciona esto? ¿Cómo se combate el sedentarismo? Hay cuatro opciones o vías:

1.- Quedarme como estoy, pero cada vez peor claro, con el acuse de recibo de los años. Esta es la opción más fácil de seguir, es como los surcos que dejan los torrentes o los ríos... Cuando llueve el agua siempre va por el mismo camino porque es el que menos resistencia ofrece.

   
Surcos o samskaras


2.- Preocuparme por la estética sin sacar el cubo de la basura. Es decir, cirugía plástica, alguna dieta milagrosa o ejercicios para bajar la barriga. También hay quien se machaca horas y horas en el gimnasio todas las semanas haciendo pesas y corriendo como un pollo por Etiopía para quedarse sin un gramo de grasa y que se le vea la «tableta de chocolate»; no por salud claro, sino por estética. ¿Y para qué sirve la estética? Para ligar más; para nada más, que quede bien claro. Es decir, invertimos años de nuestra vida para tener un cuerpo Danone con el objetivo de que cuando llegue el veranito tengamos la oportunidad de quitarnos la camiseta y ¡oh!, las féminas caigan a nuestros pies (o si se es mujer, que a los hombres nos salga tortículis). El problema es que si esa fachada no tiene contenido..., mal asunto. Si ponemos merengue sobre la mierda, la mierda sigue siendo lo que es: mierda.


Tableta de chocolate o six pack abs


3.- Hacer deporte, que todo el mundo dice que es muy bueno, además queda muy pro y te da puntos de cara a la sociedad. ¡Qué deportista que eres, eh! Te vas al Decathlon, te surtes bien de ropas sintéticas transpirables, unas zapatillas para correr (¡pero no muy caras eh!, que nuestras rodillas y caderas no se merecen tanto, sólo es por dar el pego) y ala, a tirar millas; a sudar como un cabrón y en medio del pueblo, o del polideportivo, parar resoplando y detener el reloj (importante que la gente te vea haciendo este gesto). «¡Qué deportista es Fulano! ¡Cómo se cuida!», dirá la gente. Cosa que bueno, vista desde una perspectiva social no es tan mala. El problema vendrá cuando Fulano tenga cincuenta años, las articulaciones destrozadas y el corazón ondeando una bandera blanca con la lengua fuera.

Aviso para navegantes: deporte no es sinónimo de salud. El deporte está bien si te pagan por hacerlo.

Es decir, si eres un deportista de élite (furgolista es la mejor profesión deportiva que se puede elegir, por la pasta que ganan) y tu salario mensual deriva de ello. En ese caso, si a los cincuenta estás destrozao, miras tu cuenta corriente y dices: «Bueno, ha merecido la pena; gajes del oficio, como cualquier otro». ¡Pero macho! Pegarte medias maratones y maratones cada semana por hobby, me parece cuando menos masoquista. Si en esa cara chupada que tienes se nota que muy sano no puedes estar. El deporte también se acaba volviendo una obsesión, se vuelve adictivo, una droga; y realmente así es, ya que se liberan un montón de hormonas con el ejercicio físico que con el tiempo te hacen sentirte mal si no logras generarlas.

Deporte


Otro aviso para navegantes: por mucho deporte que hagamos, por mucho que corramos, por muy poca grasa que tengamos y por mucho que nos cuidemos, nos vamos a morir igual. Te lo recuerdo por si se te había olvidado.

4.- ¡Santa Bárbara, Santa Bárbara...! ¡Qué malito que estoy! ¡Le he visto las orejas al lobo! ¡Me ha dicho el médico que o me cuido o...! Amigo, aquí es cuando uno se preocupa por su salud y el objetivo es recuperarla.

    -Sí sí, me he apuntado al gimnasio, pero tanto la estética como la finalidad deportiva me traen sin cuidado, quiero estar sano.

    -Vale, vale, non ti preocupare, vamos a diseñar una rutina de ejercicios y vienes dos o tres veces por semana; ya verás que bien te va.

Ejercicio para la salud


Y cierto es, que a los meses se encontrará mucho mejor; como se encuentra mejor ya no se acordará de Santa Bárbara y ¿qué pasará? Volverá al punto nº 1.

La salud es como reparar una máquina que requiere de mantenimiento (de hecho el cuerpo físico es una máquina); y hay dos tipos de mantenimiento: el correctivo y el preventivo.

La gente busca en el 90% de los casos el correctivo, es decir, que me cure, que se solucione mi problema de salud y después... me despreocupo hasta la próxima reparación, que será cada vez peor. ¿Mantenimiento? Ufff, ¿qué sacrificio no? Mejor esperamos a que se rompa otra vez y ya lo repararemos. Así nos va.

5.- Practicar Yoga. Es que el Yoga es la hostia, es lo mejor y sobre todo, lo más inteligente. De un plumazo nos anteponemos al problema del sedentarismo, al establecer nuestra rutina semanal. Trabajamos el movimiento, la fuerza, la resistencia, la flexibilidad... y todo ello sin forzar ni dañar el cuerpo físico. También trabajamos nuestro interior, es decir, aparte de cubrirnos de merengue, depuramos la mierda y la transformamos; hacemos algo así como un proceso alquímico en el que transmutamos el plomo en oro. Tal vez no nos salga tableta de chocolate por hacer Yoga, pero, ¿quién la necesita? El Yoga es ante todo un ejercicio preventivo, que nos ayudará a mantener la salud más tiempo y sobre todo poseer una mayor calidad de vida, a pesar de que, por mucho Yoga que hagamos, también moriremos algún día. El Yoga no es la panacea.


Yoga como ejercicio preventivo para la salud

Por lo tanto, visto todo esto, sabiendo que todos moriremos tarde o temprano y que poseemos el «Don del Libre Albedrío» (don sagrado donde los haya), que cada uno escoja una o varias de estas cinco opciones, bien escogida estará si la escogemos libre, voluntaria y conscientemente. Ante todo se libre, haz lo que te plazca y vive tu vida como quieras, pero no te engañes y responsabilizate de las consecuencias de tus acciones.

LA PIRÁMIDE DE LAS NECESIDADES


No hace mucho descubrí la pirámide de Maslow, o la jerarquía de las necesidades humanas. Me parece muy interesante a la vez que muy lógica. Susodicha pirámide puede verse en la imagen a continuación:
Pirámide de las necesidades humanas

 

Como puede apreciarse, la base de la pirámide la componen las necesidades básicas del ser humano,  y en esta categoría entran todas aquellas actividades que las satisfagan.

No voy a extenderme mucho analizando la pirámide, pues observando la imagen unos minutos atentamente se puede desentrañar su significado. Voy a centrarme en el papel del Yoga dentro de esta jerarquía de necesidades humanas.

El Yoga se sitúa en la punta de la pirámide, en el piramidión, en el Benben. El objetivo del Yoga es la Realización humana y su lugar natural es ese. Pero... ¿Quién llega hasta arriba? Las cabras.

Hasta que no he descubierto esta pirámide, no he podido responder las preguntas que desde hace tiempo me planteaba: ¿Por qué estoy tan solo y tan arruinado? He elegido mal oficio. Todas las estrategias emprendedoras aconsejan que el objeto de nuestra empresa esté en la base de la pirámide, pues hay miles de millones de clientes potenciales que necesitan ver satisfechas sus necesidades más primarias. Tal vez la próxima empresa que inicie busque como objeto algo de la base, no obstante... la cabra tira al monte..., y por suerte o por desgracia siempre acabo regresando al Yoga. Siempre acabo sacrificando trabajos que me darían dinero por dar clases de Yoga; siempre he rechazado trabajos a turnos por no ver comprometido mi horario del Yoga.

Cuando comenzó la crisis económica en España hace varios años, tenía una escuela de Yoga que nunca me hizo rico, ni mucho menos. Con la psicosis la gente empezó a desapuntarse de las clases y  poco tiempo después tuve que cerrar la escuela. Me preguntaba por qué. Una vez un alumno me dijo que no podía pagarme los 40 míseros euros de cuota mensual que costaba venir a mi escuela a aprender Yoga, que «andaba muy mal de pasta». Le perdoné ese mes (yo casi no tenía ni para comer) y poco tiempo después me lo encontré en una terraza bebiendose una cerveza y comiendo una tapa. Me pregunté por qué. La respuesta es obvia si miramos la pirámide de Maslow. Muy obvia. Por eso, ni en este país ni en otro habitado por seres humanos, los bares, restaurantes, estancos, puticlús y demás templos de satisfacción de necesidades básicas, nunca se verán afectados por la crisis.

También he dado muchas clases de Yoga en polideportivos, en grandes polideportivos con asistencia masiva a mis clases. Iban a hacer deporte, que se sitúa también en la base de la pirámide de Maslow, aunque por lo que pude observar, la mayoría iba a satisfacer su necesidad de afiliación y reconocimiento social (en la mitad de la pirámide). Pocos, muy pocos iban por la punta de la pirámide, por la Realización.

Conclusión: Me siento como un profeta en el desierto, como no podía ser de otro modo, ya que me he puesto a predicar en la punta de la pirámide de las necesidades. ¿En tiempos de crisis que es lo primero de que se prescinde? ¿A quién le importa la realización si tenemos comida, vino, sexo, furgo y Rock and Roll?

Ya lo decía San Pablo: «No habléis de Dios a los estómagos vacíos». Lo que viene a significar que en tiempos de crisis es un lujo dedicarse a la realización, cuando un país entero, por no decir un planeta entero, tiene grandes agujeros en la base de sus necesidades (hambre, miseria, falta de sanidad, de justicia, de tiempo libre...).

La paradoja de todo esto, es que el Yoga, al igual que la filosofía y todas las actividades que se sitúan en la punta de la pirámide, son las más inútiles de todas, pero las más necesarias.

LA "MASA CRÍTICA" DE LA CONCIENCIA HUMANA

La «masa crítica» del Uranio-235 es de 56 kg. ¿La pregunta que me mueve a escribir este artículo es, ¿cuál es la «masa crítica» de la Humanidad? A continuación veremos lo que significa «masa crítica».

«En física, la masa crítica es la cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena.» Esta es la definición que nos da la Wikipedia. Científicamente esto sólo es aplicable a la materia, concretamente a las sustancias radioactivas, pero yo sostengo que este principio también puede ser aplicable a la mente.

Vamos a comenzar por entender el principio de fisión nuclear, y utilizaremos como ejemplo el isótopo de Uranio-235, un material capaz de producir reacciones en cadena termonucleares. Este material se usa con frecuencia en las bombas atómicas así como en las plantas nucleares de generación de electricidad.

Como su nombre indica, es un átomo que posee 235 nucleones (92 protones y 143 neutrones). Al ser un átomo tan grande es bastante inestable y tiende a fisionarse si algo altera su endeble estabilidad. Por ejemplo, si un neutrón impacta a gran velocidad en el núcleo del átomo, se produce tal inestabilidad que el átomo se divide en dos, produciendo dos átomos (generalmente Kr-92 y Ba-141) más 3 neutrones libres que se proyectan a gran velocidad por el espacio.



Fisión nuclear

Una reacción en cadena es cuando un sólo neutrón provoca que todo el material de Uranio-235 reaccione descontroladamente. Pero recordad que el espacio vacío interatómico es muy grande comparado con el espacio ocupado por un átomo, por lo tanto hace falta mucho material para que los neutrones libres impacten contra otros núcleos y no se pierdan interrumpiendo así la reacción en cadena. En la siguiente imagen se ilustra gráficamente este proceso.


Reacción en cadena


Como veis, la teoría es muy sencilla. De este modo la «masa crítica» o «masa mínima» para que el Uranio-235 reaccione en cadena es que haya un mínimo de 56 kg de material. Así de fácil; si disponemos de 56 kg de Uranio-235 y le disparamos un neutrón a gran velocidad, ¡sálvese quien pueda, pues se producirá una explosión atómica devastadora!

Sólo hacen falta estos dos ingredientes:

- Material suficiente.
- Una chispa o agente desencadenante.

Ahora bien, reunir 56 kg de Uranio-235 resulta extremadamente difícil, ya que en la naturaleza existe en ínfimas cantidades. Lo que sí existe en mayores cantidades es el Uranio-238 que no es fisionable y no reacciona en cadena. Todo el proceso de enriquecer el Uranio consiste en eso, en generar la suficiente cantidad de Uranio-235 (mínimo 56 kg para generar una bomba). Menos mal que la naturaleza es sabia, pues si no, el mundo estaría ya destruido hace tiempo.

Visto esto, espero que todo el mundo comprenda que la tecnología de una bomba atómica es sumamente sencilla: Material suficiente de uranio y una pistola de neutrones.

¿Cuál es la masa crítica de la conciencia humana, para que se produzca una reacción en cadena? He aquí de nuevo la gran pregunta. Como es obvio, esta masa crítica no se medirá en kilogramos, sino en número de mentes individuales. ¿1.000.000? ¿3.000.000.000? No lo sé. Lo que resulta evidente es que hay cambios que nunca se producen, ideas que nunca prosperan, justicias que nunca se realizan porque no se llega a una «masa crítica» en la conciencia humana.

¿Qué hace falta para cambiar el mundo? ¿Qué hace falta para derrocar este sistema injusto, cruel e improductivo que nos gobierna a todos? ¿Por qué la gente parece dormida y no reacciona ante las injusticias sociales? Desempleo, pobreza, justicia selectiva, desahucios, hambre, riqueza desproporcionada, valores morales decadentes, demagogia política, corrupción... ¿Por qué no se hace nada? ¿Por qué parece que sigue todo igual, que hasta que no se produce una gran catástrofe, un gran cataclismo la gente no reacciona con la suficiente fuerza como para cambiar el mundo? Por la «masa crítica».

Vivimos en un mundo de borregos a merced de un pastor corrupto. Sólo unas pocas cabras se dan cuenta del problema y tratan de hacer algo, pero no poseen la suficiente «masa» como para producir cambio alguno, pues sus esfuerzos se pierdan el la vastedad del espacio vacío sin hallar eco en otras mentes.

Mientras uno tenga para comer hoy, techo para dormir, unas monedas en el bolsillo para gastarse en sus vicios; mientras se tenga a alguien a quien amar o la suficiente comodidad para «vivir» medianamente bien, no se moverá un dedo, «no sea que pierda lo poco que tengo». Esa es la especie humana.

Por eso es tan importante la información. Que la gente sea consciente de los problemas, para que su conciencia, a modo de singular átomo, ofrezca sustento para que una idea prospere y sea partícipe de una reacción en cadena imparable.

Una mente dormida es espacio vacío... Una mente despierta es un elemento activo para el cambio.

Por eso, ahora más que nunca, es importante que despiertes, aunque no hagas nada, pero que tu mente forme parte de esa «masa crítica» que permita producir una reacción en cadena y llevar a la Humanidad hacia su siguiente estadio evolutivo.

LOS ESTADOS DE LA CONCIENCIA

Tradicionalmente la filosofía védica, concrétamente el Advaita Vedanta, diferencia cuatro estado de conciencia en el ser humano. La psicología moderna nos habla de otro estado más; por lo tanto, en este ensayo veremos 5 tipos de conciencia.
 

¿Qué es la conciencia? Pueden dársele muchas definiciones, pero yo voy a darle una personal sin temor a equivocarme: "La conciencia es la creación más preciosa del Universo", la conciencia es el don más maravilloso que posee el ser humano. Vaya, al final he dado dos definiciones, será que hoy es el día del 2X1.


Estados de la conciencia

La conciencia es eso que nos hace darnos cuenta de las cosas, que nos hace ser autoconscientes; es donde situamos nuestro Yo pensante, y es también lo que más tememos perder, más aun que nuestro mortal cuerpo físico. A continuación veremos los susodichos estados:

- El estado de vigilia: Este es sin duda el más conocido... Para muchos, desgraciadamente, el único conocido. El estado de vigilia es nuestro estado de conciencia "normal", el que tenemos cuando estamos "despiertos" en condiciones normales. Obsérvese el uso irónico de las comillas en mis escritos.

- El estado de sueño con ensueños: ¿Cuando soñamos con sueños, de dónde provienen los sonidos, sabores, colores, tacto, emociones y pensamientos? He tenido numerosos sueños tan lúcidos en los que la "realidad" me parecía esa. He tenido sueños en los que han pasado años de tiempo relativo, en los que he pensado, sentido emociones, e incluso amado... Tales sueños se desvanecieron al volver al estado de vigilia. Es evidente que no eran "reales", pero sí había una cosa muy real: que yo lo viví de forma consciente en primera persona y en tiempo presente.

- El estado de sueño profundo: ¿Dónde estamos cuando soñamos de forma profunda? ¿Qué es de la conciencia en tales estados? A este estado también se le llama estado de inconsciencia. Lo cierto es que es un misterio lo que sucede durante el sueño profundo; algunos dicen que la conciencia se reúne con lo afín a ella; que volvemos "a casa" por las noches para beber el maná que nos permite regenerarnos. No lo sé.

- Los estado alterados de conciencia: Aquí hay dos categorías.

- Patológicos: Debidos a enfermedades o daños cerebrales: Locura, alucinación, paranoia, esquizofrenía, etc. La conciencia es incapaz de diferenciar los objetos percibidos por los 5 sentidos de los producidos por la mente subconsciente.

- Inducidos: Todos aquellos que son provocados por la ingesta de sustancias psicotrópicas o por el efecto de una mente poderosa capaz de generar hipnósis.

Ninguno de estos estados es deseable, dicho sea de paso, y si hay que justificar el uso de drogas por muchísima gente, es porque en el fondo, tras esa actitud escapista, tratan de alcanzar el "cuarto estado", el que a continuación veremos.

- El estado de supraconsciencia: Conocido como el "cuarto estado", o el estado de Turiya. Este es el estado meditativo por excelencia, el que se alcanza raras veces. Cuando un meditador dice: "voy a meditar", y se pone en la postura del loto con cara de iluminado, en realidad está diciendo: "Voy a ver si medito", porque insisto, raras veces se alcanza este estado.


Dicen algunos sabios, que el estado meditativo es el mismo que el estado de sueño profundo, pero de forma consciente. Dicen también que la dualidad desaparece cuando se da este estado de consciencia, que todo es UNO. Dicen los más sabios que uno se ve a sí mismo cara a cara cuando logra este estado, "y lo comprende todo", o casi todo...



Mis mayores experiencias meditativas han sido breves (en duración y en frecuencia), pero me han bastado para seguir con mi búsqueda infatigable. He sentido, durante fracciones de segundo, como el tiempo y el espacio se desvanecían mientras una oleada de dicha me bañaba hasta el último poro de mi ser. El cuerpo desaparecido de mi consciencia, la respiración casi detenida, la conciencia expandida hasta su paroxismo... Sentí una única conciencia universal cuyos poros éramos cada uno de nosotros, los seres (tanto conscientes como autoconscientes en mayor o menor grado). No había nada y lo había todo... Soy incapaz de seguir describiendo tal estado pues mi lenguaje resulta muy limitado, pero deseo que todos los seres lo alcancen alguna vez y puedan experimentarlo, conocerlo y tal vez realizarlo.

Durante el estado de vigilia la conciencia está amarrada (una palabra excelente para describir esto) al cuerpo físico y a la mente. Durante el sueño con ensueños la conciencia está amarrada a la mente. Durante el sueño profundo... Mysterium Magnum. Durante los estados alterados de conciencia, a cuerpo y mente indiscriminadamente. En el estado supraconsciente la mente suelta las amarras del cuerpo y de la mente y el observador (el yo supraconsciente) puede contemplar su verdadera naturaleza.


Podeis deducir ya, que la meta última de las técnicas de Yoga es alcanzar el estado de Turiya, el de meditación. No meditar y cantar mantras y visualizar el amor cósmico (imágenes esterotipadas del Yoga), insisto; sino desamarrarse y dar el salto cuántico.

La ciencia llega hasta el límite de la materia, la filosofía supera ligeramente ese límite, pero esta condicionada por "el círculo no se pasa" de la mente, conocido como "El Guardián del Umbral". El meditador avezado, con coraje, experiencia y ducho en el arte de vencerse a sí mismo tiene la fortuna de adentrarse en tal estado y poder dar respuesta a la ansiada pregunta: ¿Quién soy yo?

Quiero, sobremanera, conocerme a mí mismo, saber el por qué de este drama cósmico de la existencia. Deseo ver cara a cara a ese sublime artista cuya humildad le impidió dejar una firma en su creación. No sé casi nada... Cada día mi ignorancia me fustiga más, pero sé, o intuyo, no me pregunteis cómo, que tales respuetas se hallan en el "cuarto estado de la conciencia", en el Turiya, en el Reino del Uno sin Segundo.

EL MIEDO

El miedo es la emoción más primaria y posiblemente la más fuerte e influyente de todas.

El ser humano siempre ha padecido miedo, desde que vivía en las cavernas acechado por una infinidad de peligros, hasta hoy en día rodeado por cuatro sólidas paredes y una alarma de seguridad.

Si bien es cierto que el miedo fundamental es a la muerte, a todo aquello que atente contra la integridad física, también tiene otras vertientes, tales como el miedo al fracaso, el miedo a no ser amado, el miedo a perder las posesiones, etc.

El miedo en sí mismo no es malo, al contrario, es uno de los mayores aliados del hombre, pues sin él, lo que queda es la temeridad..., y un hombre temerario no puede llegar muy lejos. El miedo es una estrategia biológica muy útil, que permitió a nuestros ancestros sobrevivir a las fieras, protegerse de la intemperie y almacenar alimentos para asegurar su supervivencia.

El problema del miedo, en nuestra sociedad actual en la que apenas hay riesgos físicos pero sí numerosos psicológicos, es que se vuelve patológico y nos bloquea, nos impide seguir adelante y convertirnos en los seres potenciales que podríamos llegar a ser.

-Tengo miedo al fracaso y por ello no actúo... En la mayoría de casos ni siquiera lo intento.

-Tengo miedo a no ser amado y por ello soy condescendiente hasta el punto de arrastrarme.

-Tengo miedo de decepcionar a las personas que amo, y por ello no salgo de los cánones de lo establecido.

-Tengo miedo a perder la libertad, a las largas condenas, y por eso no me comprometo.

-Tengo miedo al sufrimiento, a la enfermedad, y la preocupación me devora aun estando sano.

El miedo patológico bloquea, obstruye, nos impide desarrollar toda nuestra potencialidad.

¿Cómo superar el miedo patológico entonces? ¿Qué técnicas existen para devolverlo a su estado normal, ese que nos previene de peligros? ¿Como devolverlo al rol de nuestro mayor amigo en lugar de nuestro peor enemigo?

Desgraciadamente no hay muchas técnicas ni sustancias químicas que lo rediman, a lo sumo lo reducen, mas sólo temporalmente, y eso no sirve a la larga. Toda mi vida he tenido miedo casi de todo, pero mi mayor temor era a la muerte, a dejar de existir, a dejar de ser...

Si tomamos conciencia de que tenemos ante nosotros un tiempo baldío, que nada realmente importante está predestinado a perdurar, que la muerte nos alcanza a todos y por ende no puede ser tan mala, que aquí hemos venido a aprender, y que aprender, sobre todo, conlleva fracasar, fracasar, fracasar y volverlo a intentar, ¿a qué puede verse reducido el miedo entonces?

Lo que más tememos perder, que es nuestra vida, o más que eso, nuestro espíritu inmarcesible diría yo, paradójicamente, es lo único que no perderemos. Sí, todo lo demás pasará y quedará, pero lo más valioso que poseemos, esa joya en el loto de nuestro corazón, permanecerá, pues ni el fuego la quema, ni el agua la moja, ni el viento la orea... ¿Dónde queda reducido el miedo entonces?

¿Sabeis cómo representaban los antiguos egipcios al miedo? Con el jeroglífico de un pato desplumado listo para ser cocinado. SENEDJ es su nombre. Siempre que tengo miedo trato de recordarlo para no verme paralizado y hacer aflorar el valor que habita en mí. No siempre es fácil, pero el miedo se equilibra con el VALOR, con el coraje para seguir adelante siempre, sean cuales sean las circunstancias externas que nos atenacen.



Jeroglífico egipcio sobre el miedo



El miedo cuando es virtuoso nos da prudencia y hace aflorar en nosotros el valor. Mas es el conocimiento, el conocimiento directo de la permanencia de nuestra esencia, lo que nos libera totalmente del miedo.

Medita, zambúllete en tu interior y hallarás tal certeza.

LECCIONES DE VIDA

No importa las diferencias que haya entre nosotros, los seres humanos compartimos ciertas cosas en común:

- Se nos ha dado un cuerpo físico.
- Tratamos de huir del sufrimiento.
- Tratamos de alcanzar la felicidad.
- Hemos venido a aprender lecciones.
- No existen errores, sólo decisiones que producen lecciones.
- Si una lección no se aprende, se repetirá.
- Cuanto más se repita una lección, más dura se volverá.
- Si hacemos lo mismo de siempre, cosecharemos lo mismo de siempre.
- Sabremos que se ha superado una lección cuando nuestras actitudes y logros cambien.
- Alcanzaremos el Doctorado, o la "Maestría en Seres Humanos" cuando hayamos aprendido todas las lecciones que componen el "Curso de la Vida Humana".

Flor de Loto


Atrévete a aprender y a aprobar las lecciones de la vida, si fracasas no te preocupes, tendrás la oportunidad de repetirlas, pero no te estanques por comodidad o por miedo al cambio.

Cuida tu cuerpo físico, ese precioso regalo que nos ha dado la vida, pues cuanto más años dure y en mejores condiciones esté, más lecciones prodrás aprender: esa es la finalidad de "vivir muchos años", no lo olvides.

En fin, practica Yoga, es la mejor herramienta que conozco.

LA ACTITUD YÓGUICA

En este cuarto videotutorial sobre Yoga, vamos a definir la actitud yóguica, ese aspecto de presencia consciente que diferencia al Yoga de otras técnicas similares.
Cuerpo, respiración y mente. Relajación física, respiración coordinada y concentración. En definitiva, vivir el presente en cada asana.


DIFERENCIA ENTRE ESTIRAMIENTOS Y ASANAS

Un concepto normalmente arraigado sobre el Yoga es que las asanas, o sus ejercicios fundamentales, son "estiramientos". 

-Me he apuntado a Yoga.
-¿Y eso qué es? ¿Qué haceis?
-Una especie de estiramientos, algo suavecito...

Las asanas de Yoga, más que estiramientos, son posturas. Ahora veremos unas diferencias fundamentales:

Los estiramientos, o el stretching, por usar el vocablo anglosajón que parece más pro, tienen como finalidad dar elasticidad a los músculos y tendones del cuerpo, generalmente, con una finalidad deportiva. Como cultura física son excepcionales, ya que no sólo mantienen la flexibilidad del cuerpo (una cualidad menospreciada) sino que también sirven para prevenir lesiones y acelerar la recuperación en caso de estar lesionados. Los estiramientos o el stretching deberían practicarse más a menudo y fomentarse más su práctica, ya desde niños, por sus innumerables cualidades y beneficios, y su ejecución es imprescindible antes y después de realizar alguna actividad física (atletismo, ciclismo, natación, culturismo...).

En el stretching hay una finalidad: lograr algo, alcanzar algo... En este caso, estirar el cuerpo. En las asanas de Yoga en cambio, no es tan importante estirarse como relajarse.

¿Qué diferencia hay por ejemplo entre las siguientes dos imágenes?


Estiramiento




Aparentemente son los mismos "estiramientos", pero en el primero hay una finalidad deportiva de competición y de lograr un objetivo: estirarse. En el segundo, que es la asana de Yoga llamada "La Pinza" o paschimotanasana, el objetivo es relajarse en la postura, dominar la postura, meditar en la postura.

En el primer caso habrá seguramente tensión excesiva, ligeros rebotes, demasiado esfuerzo, afán por competir con el compañero de al lado y demostrar "lo flexible que soy y cuanto me estiro"... Habrá cierto dolor por estirar demasiado y ansiaremos con ganas a que transcurran los escasos segundos que dure el estiramiento. Nuestros sentidos estarán enfocados hacia afuera.

En la asana de Yoga hay una actitud de presencia consciente, una postura firme pero cómoda a la vez, sin pasar nuestro límite de estiramiento. Todos nuestros sentidos están interiorizados y enfocados en la postura, vivimos la postura, disfrutamos de la postura, la acompañamos además con una respiración abdominal amplia, profunda y suave. Mantendremos la postura más tiempo, del orden de uno, dos o más minutos, sin la ansiedad por finalizar el ejercicio, sumidos en el presente.

Como se ve, la diferencia no es una cuestión de aptitud, sino de actitud.

¿Stretching? Mucho más que eso; en la asana estamos trabajando la elasticidad de músculos y tendones, la movilidad articular, la flexibilidad de la columna vertebral, la respiración, la circulación sanguínea al congestionar y descongestionar ciertas áreas del cuerpo; estamos masajeando las vísceras al respirar de forma diafragmática junto con la presión que ejerce en el abdomen la flexión hacia adelante; estamos trabajando cualidades mentales tales como la concentración y la paciencia, al mismo tiempo que mantenemos una actitud de consciencia corporal para relajar los músculos supérfluos que no actúan en el mantenimiento de la postura. Aprendemos a disfrutar del presente en todas las posturas que adoptemos. Todo eso produce una asana de Yoga.

¿Diferencias? A simple vista pocas o ninguna; a nivel interno, un mundo.

 

Nota: Mi intención no es, ni mucho menos, decir que el Yoga es mejor que el stretching, simplemente hacer notar sus diferencias y recomendar la práctica de ambas disciplinas, eso sí, añadiendo esa actitud de presencia consciente que marca la diferencia en el caso de practicar Yoga.

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