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ISHVARA PRANIDHANA (Rendición, compromiso y colaboración con Dios)

El quinto punto del Niyama del yoga, conocido como Ishvara pranidhana, tal vez sea el más difícil de comprender y el que más polémica genere, ya que significa: rendición, compromiso y colaboración con Dios.


Para analizar bien este punto, primero tenemos que desarrollar la idea o el concepto de «Dios», cosa difícil en una sociedad atea, agnóstica y condicionada por las religiones de masas de nuestra época.

El yoga sí que cree en la existencia de un Dios creador supremo (llamado Ishvara o Brahman), y es por lo tanto una filosofía teísta, o más concretamente, monoteísta. El yoga, como he dicho en otras ocasiones, está amparado bajo el paraguas del hinduismo, y a pesar de que no es una religión, ni hay que convertirse al hinduismo, o creer el los preceptos del hinduismo, sí que comparte muchas ideas fundamentales con él.



Ishvara pranidhana

A veces se piensa que el hinduismo es politeísta, es decir, que tiene a muchos dioses en su panteón, pero eso no es del todo cierto. El hinduismo, al igual que el judaísmo, el cristianismo y el islam, es esencialmente monoteísta, lo que sucede es que a las diferentes manifestaciones o atributos del Dios Uno se le da un nombre y una personificación, por eso, no es extraño ver a hindúes adorando a diferentes «dioses», pero en realidad adoran al Uno. Lo mismo sucede con los mantras, o sílabas sagradas de poder, que invocan y evocan los nombres de diferentes «dioses»; pero hay que comprender que en esencia solo hay un Dios único y omnipotente, cuyos atributos se individualizan.

Pero vayamos al origen de este punto: ¿Qué es Dios? ¿Existe Dios? ¿Cómo podemos saber de su existencia? ¿Qué significa rendirse y colaborar con él?… Veis que hay muchas respuestas a dar, y todas ellas difíciles.

Dios es el principio de vida, el creador del universo, la esencia de todo… Debido su complejidad, en las tradiciones se le conoce como «El Creador», «El Altísimo», «El incognoscible», «El todopoderoso (Pantokrator)», «El Ser Supremo», «El Padre», etc.

La etimología del nombre proviene de la tradición protoindoeuropea, de la tradición védica de la India, donde era conocido como Dyaus Pita (Padre Celestial), y de ahí, tanto su nombre como su concepto fue transmitiéndose a través de las diferentes tradiciones:



  • Dyaus Pita (sánscrito)
  • Zeus Pater (griego)
  • Iu Piter (latín pagano)
  • Deus Pater (latín cristiano)
  • Dios Padre (español)


Dios padre


Otras tradiciones lo conocen como Yavhé o Alá, mas poco importan los nombres que se le den, sino el concepto, porque no hay diferentes dioses, solo hay uno, aunque se le llame de diferentes formas.

El concepto más importante es el de «Creador», sostén y principio de vida. Todo lo creado en este universo tiene un creador. Mirad a vuestro alrededor: todo lo que veis ha sido creado por alguien, desde la herramienta más insignificante hasta la obra de arte más hermosa, pasando por nuestros cuerpos físicos. ¿Cómo el universo todo no iba a tener un Creador? Para mí esto resulta de «cajón de madera de pino», aunque los ateos y agnósticos dirán que el universo lo creó el Big-Bang y que después de eso, la ciega evolución orquestada por las leyes naturales han ido generándolo todo. Sí, es posible, pero, ¿quién creó el Big-Bang o las condiciones para que el Big-Bang se diera y se expandiera de la forma que lo ha hecho? Aquí surgen dos posturas:



  • La Creacionista.
  • La Evolucionista.

Hace poco me preguntaron: ¿Tú eres creacionista o evolucionista? «Las dos cosas», respondí. ¿Cómo es eso posible? Pues creo que hubo una mano hacedora, y que después ha habido una larga evolución de la materia, pero no guiada por leyes ciegas, sino por leyes inteligentes.


Creacionismo evolucionismo

¿Existe Dios realmente? ¿Cómo podemos saberlo?

«A Dios Padre nadie le ha visto…» Yo no conozco a Dios, ni le he visto, ni sé casi nada sobre él. Pero para tratar de responder esa pregunta, vamos a utilizar la filosofía samkhya:

«Hay tres formas de obtener conocimiento sobre algo: Por percepción directa (suponiendo que no nos engañen los sentidos), por razonamiento adecuado y por testimonio verdadero».

Bien, quitando a cuatro o cinco místicos o elegidos (profetas) que han tenido el privilegio de conocer a Dios personalmente (o acercarse a él), y suponiendo que no les hayan engañado sus sentidos en una alucinación (algo muy habitual), lo que nos queda es utilizar el razonamiento adecuado y fiarnos del testimonio verdadero, o «supuesto» testimonio verdadero (las Santas Escrituras de las diferentes religiones).

Vamos primero con el tercer punto: Podemos tener fe y creernos lo que dicen las Sagradas Escrituras, y en ese caso ya no tendremos dudas de si existe Dios o no. Hay mucha gente que cree en ellas y a través de ellas encuentra revelación, consuelo e incluso salvación.

¿Pero y si no creemos en ellas? ¿Y si no son tan divinas ni inspiradas por Dios, sino por el hombre? Como tampoco hemos visto a Dios, solo nos queda el segundo punto, el del razonamiento adecuado, el de la deducción lógica. Pero este razonamiento ha de ser muy elaborado, porque si no, fácilmente caeremos en el ateísmo o en el agnosticismo. ¿Lo veis? ¿Por qué nuestra época está caracterizada por un marcado ateísmo y agnosticismo? Porque nadie ve a Dios y casi nadie cree en el testimonio verdadero de las Escrituras; solo les queda el razonamiento sobre Dios, que si es erróneo o incompleto, les lleva directa y lógicamente a la creencia en la no existencia de Dios (ateísmo), o a la indiferencia ante todo lo relativo a Dios y los reinos espirituales (agnosticismo).

Aquí hay un problema de base muy importante, el condicionamiento de las personas. Si una persona es creyente de alguna religión desde pequeña, es muy difícil hacerle cambiar de parecer. Si una persona es atea o agnóstica, es muy difícil hacerle cambiar de parecer (a no ser que tenga la gracia de ser inspirada de alguna forma y que la fe nazca en ella). «Angosta es la puerta que lleva a la verdad...», y «no hay lugar donde recostar la cabeza (certezas absolutas)», por todo ello, la duda siempre campará a sus anchas. Siempre habrá dudas sobre la existencia de Dios, siempre… Hasta que tengamos percepción directa sobre él y se disipen las dudas.

¿Qué hacer mientras tanto? Utilizar el razonamiento adecuado y tener algo de fe en las Escrituras y en lo que han dicho los profetas y sabios de antaño.

¿Qué sentido tiene la vida si se acaba todo? ¿Qué sentido tiene nuestra existencia si al morir nuestro cuerpo, se acaba todo para nosotros? ¿Realmente hay una «ciega inteligencia» guiando el universo y tan poco vale cada vida si tras un fugacidad es apagada en un silencio eterno? Absurdo.

A mí el razonamiento me invita a creer en la existencia de Dios y en un plan inteligente; me invita a pensar que somos mucho más que materia y que de alguna forma sobrevivimos a la destrucción de la materia en esa palabra sórdida llamada muerte. La razón me insta a creer que hay algo de cierto en los textos sagrados que nos han legado los antiguos. Trato de comprender para creer, y de creer para comprender, como decía San Agustín de Hipona.

¿Cómo rendirnos y colaborar con Dios?

O dicho de otro modo, ¿cómo colaborar con su plan? Por supuesto que si no crees en Dios o en la existencia de un plan divino, esto no te interesa, así que mi recomendación es que te saltes este punto y pases directamente a hacer asanas, que eso está muy de moda. Disfruta de la vida todo lo que puedas y mientras puedas, y después, cuando llegue tu hora…, pues ya se verá qué pasa.

Ishvara pranidhana significa colaborar con Dios, convertirse en un servidor de Dios. Para ello, claro está, primero hay que creer en Dios, y por ese motivo he dedicado los párrafos anteriores a tratar de dar argumentos, no para convencer a nadie, sino para generar un pensamiento crítico y que cada uno llegue a sus propias conclusiones.


Un mundo mejor

¿Cómo colaborar? Pues tan sencillo como tratar de construir un mundo mejor con nuestra palabra, pensamiento y acción.

Este mundo esta lleno de injusticias, de odio, de separatividad, de sufrimiento… Piensa que somos una gran familia, piensa que estamos aquí como peones de albañilería para construir un mundo mejor, para convertir la Tierra en el Cielo…

¿No sabes qué hacer ni cómo hacerlo? Yo tampoco… Por eso este punto es Ishvara pranidhana, rendición…

«Oh señor, haz de mí un instrumento de tu paz...»

«Oh señor, hágase tu voluntad y no la mía… Que mi palabra y mi acción estén en la medida de lo posible supeditadas a tu gran voluntad, y que mi voluntad personal influya lo mínimo posible...»

«Oh señor, guíame… Que todo lo que digo y hago, sea para tu mayor gloria, y si me equivoco, porque mi mente es ignorante y mi voluntad a veces se tuerce, perdoname...»

No es nada fácil este punto: ni entenderlo, ni explicarlo, ni practicarlo; y menos hoy en día, donde el materialismo y el exceso de racionalismo campan a sus anchas. No es fácil hablar de Dios en un mundo donde te tachan de tonto e ignorante si crees en Dios; donde te tachan de infiel o pagano si no sigues la misma religión de otra persona.

Yo sé muy poco sobre estos temas, me considero ignorante, no soy una autoridad en la materia. Yo me guío por la luz de mi razón y por la voz de mi corazón, y como practicante de yoga y ser humano, trato de entender bien este concepto y de explicarlo lo mejor posible. Dicho esto, que cada uno siga la voz de su intelecto y de su corazón lo mejor que pueda, e igualmente, que colabore con Dios lo mejor que pueda; que haga todo lo que pueda por hacer de este mundo un poco mejor de lo que es.



14ª lección del Curso de yoga para intermedios:





Gopal

¿Qué es la espiritualidad?

¿Qué significa la espiritualidad? ¿Te consideras espiritual? Vamos a intentar aclarar este concepto.


Espiritualidad deriva de «espíritu». El espíritu es algo inmaterial que no puede ser percibido mediante los sentidos físicos. El espíritu es «el principio de vida» que mora en lo más profundo de nosotros mismos, nuestra más pura esencia. Una persona espiritual es aquella en la que estos conceptos inmateriales y transcendentales tienen cierto peso en su vida, y en cierta medida, le rigen el rumbo de sus pasos.




El contrapuesto de la espiritualidad es el materialismo, en el sentido de que solo existe y es válido aquello que puede percibirse con los sentidos físicos. La Ciencia moderna es la abanderada del materialismo, y hoy en día, mucha gente es materialista debido a que la Ciencia posee un peso y una autoridad extraordinaria en nuestra sociedad. No hay que caer en el error de considerar al materialista en el contexto popular de «persona de mente cerrada y apegada a los objetos materiales», esa es una definición muy vana. El materialismo está muy bien, ya que ello nos permite descubrir y dominar el mundo material.

Durante siglos, la palabra «espiritualidad» no se utilizaba como tal, ya que casi todo el mundo era religioso, y esto conviene aclararlo: religiosidad no es lo mismo que espiritualidad. La religiosidad implica una creencia en los postulados y dogmas de la religión que uno sigue. Espiritualidad conlleva una experiencia interior acerca de uno mismo.


Se puede ser religioso y espiritual, pero también se puede ser espiritual sin ser religioso.

  • Ser espiritual no implica creer en dioses, dogmas ni doctrinas.
  • Ser espiritual no implica practicar yoga, meditación, reiki o cualquier otra corriente de la New Age.
  • Ser espiritual no implica ser vegetariano, ni pacifista, ni estar a favor de los derechos de los animales.
  • Ser espiritual no implica ir vestido de blanco, hablar despacio y saludar con las palmas juntas diciendo «namasté».



Ser espiritual significa que dedicamos unos minutos al día para mirar hacia adentro y desconectarnos de la materia para llegar a una comunión con nosotros mismos. Poco a poco, al ir mirando hacia adentro vamos llegando a una conclusión intuitiva de que somos algo más que materia, de que hay algo más... Un espíritu subyacente, silencioso, eterno, que reina en el sancta sanctorum de lo más profundo de nosotros mismos.


Después abrimos los ojos y volvemos a estar encadenados a la materia y sujetos a sus leyes, pero si acaso, actuamos de forma sutilmente diferente, ya que reconocemos que somos seres espirituales en esencia, a los que nos ha tocado vivir esta experiencia llamada «vida humana». Esta experiencia nos hace ser más éticos y morales (en la mayoría de casos), pero no por seguir ciertas reglas o por temor a represalias, sino porque tales dictados surgen de nuestro corazón ante la comprensión de que los demás y el mundo son una prolongación de nosotros mismos.

La espiritualidad es cosa de cada uno, y no tiene por qué notarse, al menos externamente. Si se nota mucho, si llamamos la atención con atuendos y ademanes extravagantes..., quizá no seamos tan espirituales como nos creemos.

Simbólicamente, al espíritu se lo relaciona con la circunferencia o la esfera (las figuras geométricas más perfectas). A la materia se la simboliza con el número 4, el cuadrado o la cruz. El hombre es un espíritu crucificado en la materia, ese es su símbolo.


Símbolo del hombre

El ser espiritual, el iniciado, es aquel que trata de liberarse de sus cadenas. Este proceso no obstante, es largo y arduo, y hay que saber conciliar lo espiritual con lo material. Tenemos que valorar, gozar y disfrutar de todo lo material; tenemos que ser felices en este plano físico y en la medida de lo posible, mejorar este mundo, haciéndolo más bello, bueno y justo. Todo ello, claro está, sin olvidarnos de dedicar unos minutos al día, solo unos minutos, a mirar hacia adentro.

Gopal


SALUD, FELICIDAD Y ESPIRITUALIDAD


Os dejo la grabación de la conferencia que di el otro día en DURGA MA YOGA ESKOLA, titulada: "LA PRÁCTICA DEL YOGA: HACIA LA SALUD, LA FELICIDAD Y LA ESPIRITUALIDAD".

La práctica del yoga: hacia la salud, la felicidad y la espiritualidad


Desde aquí sólo me queda agradecer una vez más a Leire Jauregi (Asha) por haberme abierto las puertas de su escuela para dar esa charla, y recomendar personalmente su centro para todos aquellos que busquen una escuela de yoga de calidad por la zona de Urretxu. Para más información podeís visitar su blog http://durgamayoga.blogspot.com.es/

BENEFICIOS DEL YOGA



Cada vez que oferto la enseñanza del Yoga, ya sea en escuelas, polideportivos, gimnasios, centros cívicos, asociaciones, empresas, colegios, etc, tengo que argumentar los beneficios que aporta la práctica de esta milenaria disciplina.

Tal vez lo que más gancho tenga sean los beneficios físicos, enfocados a la salud y a la mejora de la forma física. Es innegable que las técnicas psicofísicas del Yoga contribuyen notablemente a la mejora de la movilidad articular, la elasticidad muscular y de los tendones, la flexibilidad de la columna, la tonificación de los músculos y del corazón, y a la estimulación de las glándulas endocrinas, entre otras cosas. Todos estos hechos están contrastados desde hace décadas por especialistas de la salud. Es más, muchos médicos recomiendan a sus pacientes la práctica del Yoga por los beneficios antes citados.
Los beneficios del yoga

Después tenemos los beneficios que otorga a la hora de controlar y manejar el estrés y sus derivados: ansiedad, depresión, insomnio. El Yoga tiene entre sus técnicas herramientas para disminuir estos perniciosos males que asolan a tantas personas en nuestra sociedad. Técnicas de respiración, concentración y relajación son muy útiles para equilibrar el sistema nervioso (central y autónomo). Aprender a relajarse es una de las máximas del Yoga.

Y por último, y aunque menos solicitada pero no por ello menos importante, esta el motivo espiritual o transcendental. Muchas personas sienten en su vida un gran vacío existencial o crisis espirituales que no saben como llenar. El Yoga, que ante todo es un sistema filosófico de pensamiento, ha tenido desde sus orígenes esta finalidad: la de responder a las eternas preguntas de la Vida, o por lo menos intentarlo. No hace falta ser creyente, ni religioso para intentar dar respuesta a estas cuestiones. Todos los hombres de todas las épocas han sentido esta inquietud y han tratado de darle remedio, de una manera u otra. El Yoga, aparte de su filosofía, posee técnicas para hallar estas ecuménicas verdades en nuestro corazón. No es fácil ni rápido hollar tal sendero, mas cualquier buscador sincero puede obtener grandes beneficios del Yoga y sus técnicas. Ni que decir tiene que la meditación es la técnica suprema para esta índole; la meditación es la "Piedra Filosofal" que transmuta el plomo de nuestra ignorancia en el oro de la sabiduría.

En fín, sobran los motivos para recomendar la práctica del Yoga; y un servidor está a la disposición de todo el interesado en iniciar o profundizar en este arte milenario.

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