Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.
El cuerpo físico del ser humano es uno de los mayores prodigios de la ingeniería universal; nada hay comparable a él sobre la faz de la Tierra, y posiblemente sobre muchos miles de millones de kilómetros a la redonda. Muchas veces he preguntado en clase a los alumnos “¿Qué es el cuerpo físico?”, y me han mirado todos con cara de circunstancia. “¿Pues que va a ser? ¿Nosotros, no?”, era una respuesta habitual.
En la tradición yóguica, al cuerpo físico se le denomina “annamaya kosha”, que traducido del sánscrito vendría a ser algo así como: “el vehículo hecho de alimentos”. A pesar de que la definición resulte chocante encierra una gran verdad, ya que el cuerpo físico está construido con lo que comemos y se mantiene de alimentos, entre otras cosas. Nosotros lo llamaremos el “vehículo de la acción”. Es decir, el vehículo, medio o instrumento que utilizamos para actuar en este Universo Físico. Simplificando más: el cuerpo físico es la herramienta cotidiana que más usamos. Insisto en este concepto: herramienta, vehículo, instrumento. Es muy importante este concepto, ya que nos ayuda a distinguir lo que somos de lo que tenemos. Nosotros no somos el cuerpo físico, tenemos un cuerpo físico. Sí, tenemos, y somos muy afortunados por ello además, por ser poseedores de un vehículo físico, concretamente el de la marca Homo Sapiens. Hay quien se cree afortunado por tener un Mercedes o un Ferrari, pero no, la verdadera fortuna consiste en tener un vehículo físico.

¿Para qué sirve el cuerpo físico? Pues ya lo hemos dicho antes: sirve para actuar. Concretamente el cuerpo físico tiene 5 extraordinarios poderes; más grandiosos que los de los superhéroes de los comics.
- Extraordinario poder nº 1: El poder de regeneración. Sí, ¡qué haríamos sin él! ¿Quién se nutre con el alimento? ¿Quién se regenera durante el sueño? ¿Quién se cura de las enfermedades? ¿Quién permite que dure hasta los ochenta años o más si no hay ninguna desgracia? Este es un poder inherente del cuerpo físico.
- Extraordinario poder nº 2: El poder de desplazamiento. Esto es lo que hacen los vehículos propiamente dichos: transportarnos de un lugar a otro, mediante el poder de locomoción o desplazamiento. Sin él seríamos vegetales, condenados a yacer por siempre allí dónde nacemos.
- Extraordinario poder nº 3: El poder de creación. Con este poder del cuerpo físico hemos construido todo lo que nos rodea. Concretamente con nuestras manos, con la habilidad para manipular y crear objetos, desde simples útiles de piedra hasta las sondas espaciales que exploran otros mundos. Los dinosaurios dominaron el planeta durante millones de años, pero no tenían “manos” para construir nada; no evolucionaron apenas. Si los cangrejos se hicieran inteligentes, a no ser que mutasen extraordinariamente no podrían crear nada. ¡Dios, que poco valoramos las manos que tenemos!, con nuestros cinco dedos tenemos el poder de construir maravillas. Por si fuera poco, las manos también sirven para curar y para acariciar.
- Extraordinario poder nº 4: El poder de comunicación. Uno de los más extraordinarios poderes que existen en el Universo: el de poder comunicarnos con nuestros semejantes, el de poder expresarles nuestras necesidades, emociones y pensamientos. Esto lo hacemos sí, con el cuerpo físico; mediante las cuerdas vocales o mediante los dedos (como ejemplo ahora estoy redactando este artículo con ellos, en un ordenador que a su vez ha sido creado con el poder creativo de otros seres humanos) o manos (en caso del lenguaje de símbolos). ¿Qué sería de nosotros, pobres mortales, si no pudiéramos comunicarnos en absoluto con nuestros semejantes; si no pudiéramos decirles que los amamos?
- Extraordinario poder nº 5: El poder de procreación. Poder importante dónde los haya, pues si él no existiese, en una generación, ¡ciao humanidad! Este es el poder de perpetuar la especie y crear nuevos seres en la factoría humana. ¡Qué grandioso poder!
Cinco poderes enormes tienen los cuerpos físicos; cinco son las acciones fundamentales del humano cuerpo. ¿Por qué cinco y no seis, siete o cuatro? Pensad. Una acción para cada sentido.
El gusto se relaciona con la nutrición.
La vista con el desplazamiento, pues nos dirigimos siempre allí hacia donde dirigimos nuestra mirada (no es necesario mencionar la dificultad que tienen los ciegos para desplazarse).
El tacto con el poder creativo. Imaginaos por un momento que careciésemos de tacto en nuestros dedos. Seríamos incapaces ni de freír un huevo. O que sintiésemos las manos como si tuviésemos puestos unos guantes de boxeo; aún seguiríamos en las cavernas.
El sentido del oído nos proporciona la habilidad de comunicarnos, pues aprendemos los idiomas a través de la repetición, a base de oír y luego repetir, a base de referencias. Es muy normal que los sordos de nacimiento también sean mudos (sordomudos).
Y el olfato, tal vez el sentido físico más en recesión sirve como detector sexual; las feromonas se detectan mediante el olfato, así como la disposición de apareamiento. Esto puede no resultar muy evidente, pero en el reino animal es de lo más normal, y del animal venimos en cierta medida.
¿Qué es la salud física desde este punto de vista? Creo que resulta evidente: disponer de un poder de acción elevado, en sus cinco aspectos fundamentales. ¿Y la enfermedad? Ver nuestro poder de acción reducido, y de hecho así sucede cuando estamos enfermos: ni comer, ni andar, ni crear, ni hablar, ni procrear.
¿Qué nos vende la sociedad respecto al cuerpo? Su forma externa; del poder de acción ni se habla, es más, estoy seguro de que a un 90 % de la población mundial le resultaría sorprendente leer este artículo y saberse poseedora de tales magnos poderes. ¿Guapo, feo, alto, bajo, gordo, flaco...? ¿Qué importancia tiene si disponemos de una buena capacidad de acción? ¿Por que hay tanta gente deprimida o con la autoestima baja por que no le gusta su cuerpo? ¡Dios, si somos más poderosos que los propios dioses! ¡Hasta los ángeles, devas y dioses nos envidian por poseer un cuerpo físico, un vehículo de la acción! ¿Tenéis idea de la cola que hay en el concesionario de la vida por adquirir un nuevo vehículo de la marca Homo Sapiens? ¿Sabéis la demanda que hay por encarnar en este planeta, revestidos por un cuerpo físico? ¡Cuántas almas en el limbo esperan sacar un cinco para “salir de casa” y aventurarse en el “juego” del parchís, digo de la vida! ¿Con qué insensatez no valoramos nuestros cuerpos físicos y no los cuidamos como se merecen?
¡Qué grande es el cuerpo físico! ¡Qué poderoso y que valioso! Qué bello también he de decir. A título personal, no he visto nada más bello y hermoso que el cuerpo físico de algunas (muchas) mujeres; ni siquiera una nebulosa en racimo o una puesta de Sol puede equipararse a un rostro bien trazado.
En fin, y concluyo ya: somos afortunados por tener un cuerpo físico, aprendamos pues a cuidarlo y valorarlo como se merece. Hay quien sólo se preocupa de la estética o de "tunear" su cuerpo, pero el verdadero valor reside en estos cinco principios, no lo olvides. Por lo tanto, todo ejercicio físico o cultura de mejoramiento físico ha de ir encaminada a potenciar estos poderes de acción, todo lo demás es secundario; se puede tunear, sí; se puede mejorar la estética sí; pero eso es secundario.
P.D. Amigos, ¿no creéis que se me olvida decir algo? ¿Quién conduce el vehículo físico? ¿Quién va al concesionario a comprar uno? La respuesta a esas cuestiones las dejamos para otro post. ;-)
El ser humano medio del siglo XXI tiene un problema: si no hace nada se vuelve sedentario. ¡Y es tan fácil volverse sedentario! ¡Y tan cómodo! Basta con no hacer nada.
¿Por qué sucede esto? Simplemente porque somos una especie relativamente joven cuya tecnología ha avanzado mucho más rápido que su cuerpo físico. Y es que hace cuatro días vivíamos en las cavernas... Si no corríamos no cazábamos y no comíamos; si no estábamos ágiles para subirnos a los árboles, nos comía algún depredador; si no poseíamos fortaleza física no durábamos muchos inviernos. Es decir, que si no estábamos en forma física no sobrevivíamos.
Hoy en día, ¿qué necesidad hay de correr, cazar, trepar o luchar? Para comer sólo hay que ir al supermercado de la esquina, bajar las escaleras (en ascensor), caminar un poco (algunos van en coche) y regresar con la compra a casa (de nuevo en ascensor). ¿Para protegernos de las fieras (de dos patas, porque las de cuatro están en extinción)? Nada mejor que una alarma de Prosegur, Securitas Direct o una cerradura de las gordas. ¿Qué hay que hacer para ser el macho alfa de la tribu y asegurar la descendencia? Nada hombre, solo sacar a relucir la cartera y que se vea que está bien rechoncha. En fin, ¿qué genera todo esto?: el sedentarismo. ¿Qué es el sedentarismo? Sobrepeso, colesterol, triglicéridos, estar más rígido que el portero de un futbolín y tener menos fuerza física que la justicia española.
¿Cómo se soluciona esto? ¿Cómo se combate el sedentarismo? Hay cuatro opciones o vías:
1.- Quedarme como estoy, pero cada vez peor claro, con el acuse de recibo de los años. Esta es la opción más fácil de seguir, es como los surcos que dejan los torrentes o los ríos... Cuando llueve el agua siempre va por el mismo camino porque es el que menos resistencia ofrece.

2.- Preocuparme por la estética sin sacar el cubo de la basura. Es decir, cirugía plástica, alguna dieta milagrosa o ejercicios para bajar la barriga. También hay quien se machaca horas y horas en el gimnasio todas las semanas haciendo pesas y corriendo como un pollo por Etiopía para quedarse sin un gramo de grasa y que se le vea la «tableta de chocolate»; no por salud claro, sino por estética. ¿Y para qué sirve la estética? Para ligar más; para nada más, que quede bien claro. Es decir, invertimos años de nuestra vida para tener un cuerpo Danone con el objetivo de que cuando llegue el veranito tengamos la oportunidad de quitarnos la camiseta y ¡oh!, las féminas caigan a nuestros pies (o si se es mujer, que a los hombres nos salga tortículis). El problema es que si esa fachada no tiene contenido..., mal asunto. Si ponemos merengue sobre la mierda, la mierda sigue siendo lo que es: mierda.

3.- Hacer deporte, que todo el mundo dice que es muy bueno, además queda muy pro y te da puntos de cara a la sociedad. ¡Qué deportista que eres, eh! Te vas al Decathlon, te surtes bien de ropas sintéticas transpirables, unas zapatillas para correr (¡pero no muy caras eh!, que nuestras rodillas y caderas no se merecen tanto, sólo es por dar el pego) y ala, a tirar millas; a sudar como un cabrón y en medio del pueblo, o del polideportivo, parar resoplando y detener el reloj (importante que la gente te vea haciendo este gesto). «¡Qué deportista es Fulano! ¡Cómo se cuida!», dirá la gente. Cosa que bueno, vista desde una perspectiva social no es tan mala. El problema vendrá cuando Fulano tenga cincuenta años, las articulaciones destrozadas y el corazón ondeando una bandera blanca con la lengua fuera.
Aviso para navegantes: deporte no es sinónimo de salud. El deporte está bien si te pagan por hacerlo.
Es decir, si eres un deportista de élite (furgolista es la mejor profesión deportiva que se puede elegir, por la pasta que ganan) y tu salario mensual deriva de ello. En ese caso, si a los cincuenta estás destrozao, miras tu cuenta corriente y dices: «Bueno, ha merecido la pena; gajes del oficio, como cualquier otro». ¡Pero macho! Pegarte medias maratones y maratones cada semana por hobby, me parece cuando menos masoquista. Si en esa cara chupada que tienes se nota que muy sano no puedes estar. El deporte también se acaba volviendo una obsesión, se vuelve adictivo, una droga; y realmente así es, ya que se liberan un montón de hormonas con el ejercicio físico que con el tiempo te hacen sentirte mal si no logras generarlas.
Otro aviso para navegantes: por mucho deporte que hagamos, por mucho que corramos, por muy poca grasa que tengamos y por mucho que nos cuidemos, nos vamos a morir igual. Te lo recuerdo por si se te había olvidado.
4.- ¡Santa Bárbara, Santa Bárbara...! ¡Qué malito que estoy! ¡Le he visto las orejas al lobo! ¡Me ha dicho el médico que o me cuido o...! Amigo, aquí es cuando uno se preocupa por su salud y el objetivo es recuperarla.
-Sí sí, me he apuntado al gimnasio, pero tanto la estética como la finalidad deportiva me traen sin cuidado, quiero estar sano.
-Vale, vale, non ti preocupare, vamos a diseñar una rutina de ejercicios y vienes dos o tres veces por semana; ya verás que bien te va.
Y cierto es, que a los meses se encontrará mucho mejor; como se encuentra mejor ya no se acordará de Santa Bárbara y ¿qué pasará? Volverá al punto nº 1.
La salud es como reparar una máquina que requiere de mantenimiento (de hecho el cuerpo físico es una máquina); y hay dos tipos de mantenimiento: el correctivo y el preventivo.
La gente busca en el 90% de los casos el correctivo, es decir, que me cure, que se solucione mi problema de salud y después... me despreocupo hasta la próxima reparación, que será cada vez peor. ¿Mantenimiento? Ufff, ¿qué sacrificio no? Mejor esperamos a que se rompa otra vez y ya lo repararemos. Así nos va.
5.- Practicar Yoga. Es que el Yoga es la hostia, es lo mejor y sobre todo, lo más inteligente. De un plumazo nos anteponemos al problema del sedentarismo, al establecer nuestra rutina semanal. Trabajamos el movimiento, la fuerza, la resistencia, la flexibilidad... y todo ello sin forzar ni dañar el cuerpo físico. También trabajamos nuestro interior, es decir, aparte de cubrirnos de merengue, depuramos la mierda y la transformamos; hacemos algo así como un proceso alquímico en el que transmutamos el plomo en oro. Tal vez no nos salga tableta de chocolate por hacer Yoga, pero, ¿quién la necesita? El Yoga es ante todo un ejercicio preventivo, que nos ayudará a mantener la salud más tiempo y sobre todo poseer una mayor calidad de vida, a pesar de que, por mucho Yoga que hagamos, también moriremos algún día. El Yoga no es la panacea.

Por lo tanto, visto todo esto, sabiendo que todos moriremos tarde o temprano y que poseemos el «Don del Libre Albedrío» (don sagrado donde los haya), que cada uno escoja una o varias de estas cinco opciones, bien escogida estará si la escogemos libre, voluntaria y conscientemente. Ante todo se libre, haz lo que te plazca y vive tu vida como quieras, pero no te engañes y responsabilizate de las consecuencias de tus acciones.
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