El arte de la relajación
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Nueva edición digital de *El arte de la relajación*.
Edición revisada y publicada en Zenodo con licencia Creative Commons
BY-ND-NC 4.0.
Puedes leerla a...
OM MANTRA - Meaning and how to sing it
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*Om is the best known, representative and important mantra of yoga, and
singing should not be lacking in any individual yoga class or practice.*
*THEORY*
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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.
Debido al éxito que ha tenido el Curso de yoga para principiantes, voy a empezar a crear un curso para intermedios, donde profundizaremos en la práctica del yoga. Como todos los demás, será gratuito y estará disponible en la Red para todos aquellos que deseen aprender yoga desde su casa.
El Curso de yoga para principiantes estaba diseñado para tomar un primer contacto con el yoga, aprender los conceptos básicos, la respiración abdominal y 3 sencillas y cortas rutinas: una para la mañana, otra para la tarde y otra para la noche.
En el curso para intermedios (un nivel que puede durar años) desarrollaremos los conceptos filosóficos del yoga, aprenderemos varías técnicas de respiración (pranayama) y aprenderemos varias rutinas de hatha yoga de 1 hora de duración. Todo ello desde un enfoque holístico, para trabajar por igual cuerpo, mente y espiritualidad, y desde un punto de vista muy occidental.
Va a ser un curso muy teórico y también muy práctico. Estimo que será largo, pues para mí la palabra «intermedios», implica una profunda práctica y conocimientos sobre yoga.
Lo que aprenderemos será Asthanga yoga, el yoga clásico, el yoga de Patanjali, mezclado con hatha yoga (yoga físico).
Asthanga significa «ocho peldaños», y como su nombre índica, hay ocho etapas, pero en este curso de intermedios veremos solamente las 4 primeras; las siguientes 4 las veremos en el curso para avanzados.
1. Yama: Ética y moral.
2. Niyama: Hábitos positivos.
3. Asana: Práctica de ejercicios físicos.
4. Pranayama:Ejercicios de respiración. Con estos 4 peldaños tenemos para mucho tiempo, os lo aseguro. Os ruego paciencia mientras voy grabando todas las lecciones. Mientras tanto recordad que podéis hacer el curso de yoga para principiantes (los que no lo habéis hecho), el curso de relajación (muy completo para aprender a relajarse) y el curso de meditación (para aprender a meditar desde cero). También podéis leer mi libro ¿Qué es eso del yoga?, para tener unas cuantas nociones antes de empezar a practicar.
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En yoga, y en casi todos los trabajos de desarrollo personal, todo comienza parando y reparando.
Para y repara... Recuerda y memoriza esta máxima. Esta frase parece que tiene solo dos ingredientes, pero en realidad tiene tres.
Reparar tiene dos significados: por un lado significa reparar, propiamente dicho, como sinónimo de arreglar, y por otro significa darse cuenta, tomar conciencia, (reparar en algo).
Todos queremos reparar (arreglar) algo en nuestra vida, pero ese es el tercer paso de esta ecuación. Previamente hay que tomar conciencia (reparar en), y para ello es imprescindible parar.
Lo veremos mejor con un símil:
Tenemos el coche estropeado y lo llevamos al mecánico. ¿Qué es lo primero que hacemos? Dejarlo parado. ¿Os imagináis reparar un coche en marcha, a 120 Km/h? Bien, una vez parado, el mecánico identifica el problema, repara en el problema, toma conciencia de él, y solo después se pone manos a la obra para repararlo (arreglarlo).
Estos tres pasos son imprescindibles para cualquier tema de reparación o sanación. ¿Por qué lo primero de todo es parar? Porque cuando paramos, cuando nos relajamos, no solo ponemos en marcha las fuerzas innatas sanadoras del cuerpo, sino que también hacemos que se calmen las aguas del lago de nuestra vida, y al calmarse las aguas, podemos ver mejor lo que hay en el fondo y poder así tomar conciencia de ello.
Si no tomamos conciencia de un problema, es como si este no existiera para nosotros, y entonces la vida nos gobierna con sus mareas inconscientes. No podemos arreglar aquello de lo que no somos conscientes, ni luchar contra un enemigo invisible. Si el mecánico no sabe cuál es la avería, difícilmente podrá arreglarla. Podrá hacer varios intentos a ciegas, por azar; cambiar esto y aquello, apretar una tuerca por aquí, otra por allá, darle cuatro martillazos a algo, y cosas por el estilo; pero así solo por casualidad se solucionará el problema.
Así que recuerda siempre estos tres pasos:
1.Para, echa el freno de mano, desconecta, relájate. 2.Toma conciencia de tu cuerpo, de tus emociones, de tus pensamientos, de tus problemas. 3.Haz acciones para arreglar, corregir y mejorar aquello que necesita ser arreglado, corregido o mejorado.
Vamos a recomendar 5 sencillos y breves hábitos diarios que te permitirán mejorar tu salud con poco esfuerzo.
1. Lávate los dientes y la lengua antes de desayunar
Durante el sueño, el cuerpo aprovecha para eliminar toxinas, y muchas de ellas se depositan en la lengua y en la boca. Es importante limpiar la lengua suavemente con un raspador y lavarse los dientes antes de desayunar, pues si bebemos algo sin la higiene previa, introducimos de nuevo en el cuerpo parte de esas toxinas.
2. Nunca llenes del todo tu estómago en ninguna comida
Hay que aprender a identificar las sensaciones del cuerpo, y a pesar de que tengamos mucha hambre, el cuerpo nos hará saber cuándo hay que parar de comer mediante la sensación de la «saciedad», aunque la mayoría de personas no saben identificar esa advertencia y siempre llenan su estómago al 100%. Lo ideal es no llenar el estómago nunca más de un 80%, no solo para no engordar, sino también para que el estómago pueda hacer mucho mejor la digestión, y buenas digestiones son sinónimo de salud. Siempre puede haber excepciones (celebraciones, banquetes, bodas...), pero recuerda, para antes de estar completamente lleno.
3. Bebe más agua durante el día
El alimento más importante y necesario para el cuerpo es el agua. El cuerpo tiene que estar constantemente hidratado para un buen funcionamiento. Suele suceder que mucha gente no sabe diferenciar la sensación de sed de la sensación de hambre, y tiende a comer cuando en realidad lo que su cuerpo le pide es beber. Aquí te dejo una rutina para acostumbrarnos a beber más agua durante el día.
4. Haz un mínimo de 5 minutos al día de ejercicio físico
Por lo general tendemos a ser extremistas: o hacemos mucho o no hacemos nada. Pensamos que para que el ejercicio sea efectivo hay que ser muy deportista y entrenar como mínimo una hora todos los días; eso es falso. Pequeñas rutinas diarias nos ayudarán a estar más saludables; evidentemente no estaremos muy en forma, pero habrá una gran diferencia entre quienes hacen ejercicio 5 minutos al día y quienes hacen 0 minutos al día. Prueba a hacer una de estas rutinas todos los días, verás que bien le sientan a tu cuerpo.
El silencio es un bien preciado y escaso, búscalo, te ayudará a serenar tu mente, a calmar tus emociones y a conocerte mejor. La mejor forma que conozco de estar en silencio es meditar unos minutos cada día, con ese objetivo está creado este curso de meditación, pruébalo y verás los resultados.
Como ves, son 5 sencillos hábitos fáciles de incorporar a nuestro día a día, y no admiten excusas de tiempo ni de dinero; si quieres, puedes hacerlos.
La ciencia tiene un peso extraordinario en nuestra sociedad, y no es una religión, pero mucha gente la sigue con devoción. Todo lo que sea científico ha de ser necesariamente bueno y cierto, y lo que no lo sea, pertenece a la charlatanería y ha de ser malo y erróneo. Esto está a la orden del día, a pesar de que no ha de ser así necesariamente.
¿Qué es la ciencia? La ciencia, sobre todo, es un método de investigar, de organizar y de explicar las cosas. Es, sin lugar a dudas, lo que ha hecho avanzar al mundo en los dos últimos siglos de una forma antes no vista. ¿Qué es lo que hace que algo sea científico o no? Su método: el método científico.
Resumiendo lo esencial, consiste en lo siguiente: 1ª Etapa: Observación y planteamiento de un problema. 2ª Etapa: Formulación de hipótesis contrastables para explicar el problema. 3ª Etapa: Diseñar experimentos para confirmar o descartar las hipótesis, buscando relaciones entre ellas y controlando variables no medidas que puedan influir. Los resultados han de ser reproducibles.
Si no se confirman las hipótesis tras hacer los experimentos, se formulan unas nuevas y se vuelve a repetir la 3ª Etapa.
4ª Etapa: Se formulan Leyes y Teorías a partir de las hipótesis confirmadas.
Para que algo sea científico, ha de ser bajo ese método; todo lo que no siga ese método, no es científico. ¿Y qué es todo lo que no siga su método? Pseudociencia. La pseudociencia se basa en supuestos que no han pasado por la 3ª etapa del método científico antes descrito.
Así, cuando los escépticos dicen que el yoga, el taichi, el reiki, la medicina tradicional china, el ayurveda, la astrología, etc, son pseudociencias, no les falta razón; pues de hecho lo son. Ahora bien, hay algo que no dicen, y en su omisión hacen demagogia. Pseudociencia significa simplemente que no es científico, ya está; no tiene por qué ser malo o ser erróneo.
Hay muchas formas y métodos de llegar al conocimiento. También está la vía de la intuición, por ejemplo. Los métodos tradicionales de conocimiento utilizaban esta vía para llegar a ciertas revelaciones. No obstante, hay mucha falsedad en los métodos no científicos de hoy en día, y sí que es cierto que charlatanes abundan por doquier. Canalizaciones, curaciones milagrosas, revelaciones, visión remota, maestros iluminados... «No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida...»; a veces hay intereses económicos, chollos fáciles, delirios de grandeza, o simplemente:alucinación confundida con iluminación(aun hecha con buena intención).
El método científico es loable y seguro, y ante la duda, es mejor seguirlo. Si algo desafía el método científico, es posible que esté errado, pero también es posible que no; así que hay que ser siempre crítico y no desprestigiar nada por el mero hecho de que no lo entendamos (con nuestra mente del siglo XXI).
Vamos a ver un ejemplo, algo exagerado, de lo que no es ciencia:
Hipótesis: Si hacemos unos determinados ejercicios respiratorios y físicos durante varios meses, despertaremos la energía kundalini.
Experimentación y control de variables: El que lo ha dicho practica en su casa, sin ningún tipo de instrumental de medición, sin controlar variables no medidas que puedan influir en su percepción y sin aplicar el experimento a un numero significativo de personas, para que haya una cierta estadística y no un mero azar en el hecho de conseguir resultados aparentemente acordes con las hipótesis.
Conclusiones: El yoga despierta la kundalini, abre los chakras y limpia el mal karma. Se escriben artículos y libros. Se predica a los cuatro vientos.
Y luego vienen los escépticos, los que tienen un poco de sentido común, los que saben un poco de física, de anatomía y biología..., y nos despellejan vivos. ¡Y con razón! Meten a todos los profesores de yoga en el mismo saco y dicen, con razón, que el yoga es una pseudociencia, un timo, una patraña.
ESCÉPTICO: —Pero, ¿cómo has llegado a esas conclusiones? Si es que ni siquiera has definido los demás elementos de la ecuación. ¿Qué es la energía? ¿Qué es la kundalini? ¿Qué son los chakras? ¿Qué es el Karma?
PROFE DE YOGA: —Bueno... Los sabios antiguos que eran videntes, mediante la experimentación científica con sus cuerpos y sus mentes llegaron a esas conclusiones. Hay una larga tradición que asevera esto y es cierto. Yo cuando practico esos ejercicios siento un cosquilleo por la espalda y como fluye la energía... Oye, ¿pero tú meditas todos los días?
ESCÉPTICO: —No.
PROFE DE YOGA: —Entonces por eso no lo entiendes...
*Yo en este caso soy más escéptico que profe de yoga.
En fin, como decía San Ignacio de Loyola, «para aquellos que creen, ninguna prueba es necesaria. Para aquellos que no creen, ninguna cantidad de pruebas es suficiente».
Esto es pseudociencia. No digo que no tengan razón los que dicen esto, yo no los voy a defender pero tampoco voy a decir que están equivocados... ¿Quién sabe? Yo cada día sé menos de casi todo... Cuanto más aprendo más dudas tengo.
Pues ejemplos como este hay miles. Por eso, cuando alguien nos cuenta una «película», no hay nada mejor que preguntarle: ¿Cómo has llegado a esas conclusiones? Y no negar ni afirmar nada en un principio, sino investigar hasta que lo tengamos claro; y una vez claro, no va mal dejar siempre un ligero hueco a la duda.
También hay que tener en cuenta que la ciencia no es infalible, la ciencia se equivoca y mucho, pero eso tampoco es malo, pues cada error lleva a un futuro triunfo. La ciencia se mueve por paradigmas (modelos), y estos cambian con el tiempo, como se ha visto numerosas veces a lo largo de la historia, pero recalco: lo que distingue a la ciencia es su método.
Ante todo, pensamiento crítico, estudio, investigación, sentido común, mente abierta, duda... Y dejar algún hueco para la intuición, pero sin que se convierta en alucinación.
Ahora que hemos visto un poco por encima la ciencia, vamos a ahondar sobre la creencia.
Empezaremos con un ejemplo algo cómico sobre el peso que tiene la creencia en nuestros días, comparado con otras épocas.
Hace 3 siglos:
—¿Eres creyente? —Por supuesto, la duda ofende. —¿Tú? —Yo..., creo que no. —¡A la hoguera!
Época actual:
—¿Eres creyente? —¿Creyente yo? Por favor, me considero una persona inteligente... ¿Por qué me lo preguntas? ¿No estarás intentando venderme una biblia o algo así, no?
Bien, vamos ahora a definir lo que es una creencia. Creer es dar algo por verdadero, ya sea una entidad, una cosa, un suceso, o un «algo»; esté o no en contraposición con la lógica, la razón o las evidencias evidentes. Con base a esto se puede generar un sistema de creencias, y constituir lo que comúnmente conocemos como una religión, con sus dogmas y postulados característicos.
Creer en algo es apostar en algo; creer que algo es cierto es apostar que algo es cierto, recuerda esto. Es como ir a un casino y apostar por el rojo en la ruleta, puede que ganes o puede que no, pero es una apuesta, no lo olvides.
Superstición es otorgar una explicación mágica o misteriosa a algo. Por ejemplo: Voy una tarde lluviosa a 180 km/h con mi coche. Me pego un trompazo bestial y me rompo 26 huesos. ¡Maldito Karma! ¡Me la tenía jurada! Ya en el hospital, tras meses de recuperación, la enfermera y yo nos enamoramos. ¡Ah, bendito Karma! Era el destino el que tenía previsto que tuviese aquel accidente, para así encontrarme con el amor de mi vida... Bien, esto es una superstición, hasta que se demuestre lo contrario.
No voy a hablar de supersticiones menores, tales como: no pasar por debajo de una escalera, un gato negro trae mala suerte, cruzar los dedos para que me toque la lotería o no vestir de amarillo; eso pertenece a la cultura popular.
Si os fijáis bien, la creencia y la superstición son algo que está fuera del pensamiento científico; son «algo» que el método científico no puede explicar. De hecho, a luces de lo racional, creencia y superstición son lo mismo, y si se le dan nombres diferentes es por cortesía, por no llamar supersticiosos a miles de millones de personas en el mundo.
Pero, ¿ser creyente es malo? No, ¿por qué iba a serlo? Otra cosa es que seas hipócrita, y que digas que no crees en nada cuando no es cierto, eso sí es malo. De hecho, creo que biológicamente, que genéticamente, el ser humano está diseñado para ser creyente y supersticioso. Seguro que si buscáis un poco en Internet encontráis estudios que digan que el ser humano es por naturaleza supersticioso, por tal o cual gen.
Tememos aquello que desconocemos, y por tal motivo, hemos de darle a las cosas una explicación, ya sea racional o irracional. Pongámonos en la piel de nuestros ancestros, cuando vivían en las cavernas en los albores de la humanidad, en los albores de la conciencia. ¿Qué pensarían sobre el mundo? ¿Cómo afrontarían su ignorancia respecto al medio? La mente tiene un mecanismo de defensa para esto: "Si no lo sé, me lo invento". No sé por qué se hace de noche cada día, pero creeré que es un dios el que se lleva su carro solar a otro lado hasta el día siguiente. No sé por qué llueve a veces, pero creeré que alguna divinidad porta o deporta la lluvia. No sé qué sucede cuando morimos, pero creeré, o querré creer, que hay algo más y que existe otro «reino» allende los sentidos físicos. No hay que irse tan lejos, hoy en día también tenemos una explicación para todo, absolutamente para todo, y al igual que nuestros remotos padres, si algo no lo sabemos, nos lo inventamos, o lo ponemos en boca de una tercera persona a la que le hemos dado autoridad simbólica, para así hallar «verdades de segunda mano».
No es malo creer, en absoluto, la creencia nos relaja y nos libra de temor en algunos aspectos, y es positiva siempre y cuando no nos ciegue ni nos detenga en nuestro camino hacia la búsqueda de la verdad. No es malo ser creyente si uno es consciente de que es creyente. No es malo abrazar alguna creencia como hipótesis de trabajo en nuestro tránsito por la vida. De hecho, la ciencia también es creyente; creyente en que su método sea verdadero. Los ateos también son creyentes: creen en la no existencia de Dios. Todos creemos en algo. Si nos ponemos duros y racionalistas al cien por cien, sin creer en nada más que en proposiciones evidentes, nos damos cuenta de que casi nada es evidente y que casi todo conlleva cierta creencia. ¿La Tierra es redonda? Sí, dirás, hay evidencias, las fotografías que hacen los satélites. Pero para ello hemos de creer que esas fotografías son ciertas y no están trucadas y que las cámaras, al igual que nuestros ojos y órganos de visión, están adecuados a la dimensionalidad real de este universo fenoménico, y que lo que captamos sea verdadero y no solo una percepción subjetiva de una parte de un todo. Si nos ponemos duros, solo podemos llegar a una proposición evidente: que somos conscientes en este momento, que estamos vivos porque nos damos cuenta de que nos damos cuenta, aquí y ahora; nada más hay realmente cierto que esto.
Cabe decir también que está el factor tiempo, y que tal vez en un tiempo, una creencia se convierta en ciencia, o que una ciencia se convierta en creencia.
Yo personalmente me considero una persona racional y bastante devota del método científico, pero también creo en Dios y en un orden natural, así como en la reencarnación y en la inmortalidad del alma. No sé por qué, no puedo explicarlo, saltan chispas entre mi hemisferio izquierdo y mi hemisferio derecho del cerebro, pero así lo creo. También soy un poco pseudocientífico y charlatán a veces (antes que me lo digas tú ya me lo digo yo mismo), así como supersticioso con algunas cosas; de hecho, llevo colgado un azabache del cuello porque una vez me dijo un astrólogo que tenía a mi Plutón debilitado, y que esa piedra me ayudaría. Una parte de mí me dice que eso son tonterías sin base racional alguna, pero otra parte me dice: ¿por qué no?, ¿quién sabe?
Mi postura filosófica es similar a la de San Agustín de Hipona; creo que la ciencia y la creencia no son incompatibles. Este sabio filósofo decía «Comprender para creer y creer para comprender». También decía, humildemente, que los designios divinos son inescrutables, que a veces pasan cosas que no entendemos, pero es muy posible, que para Dios tengan una explicación.
¿Y tú, tiendes a ser crédulo o incrédulo? ¿Sueles creerte de entrada todo lo que te dicen o todo lo que lees? ¿O tiendes por sistema a ser incrédulo con todo lo nuevo? El crédulo y el incrédulo se parecen mucho. Uno lo acepta todo y nada le cala por dentro; el otro lo rechaza todo y nada le llega dentro. Te propongo que seas crítico, que no te creas nada pero sin llegar a ser incrédulo. Investiga, contrasta información, bucea en tu interior, usa tu mente, llega a tus propias conclusiones, escucha a tu corazón, sé libre para aceptar nuevas creencias o para abandonar viejas creencias... Gopal
Cuando perdemos la paz y la luz, el Gayatri Mantra nos puede reconducir al rumbo correcto, si lo cantamos con devoción, aunque ignoremos su significado.
El gayatri es un esquema métrico del universo; este en particular
está compuesto por 24 sílabas en 4 grupos de 6, o lo que se llamaría un
"gayatri de cuatro pies y seis dedos".
ॐभूर्भुवःस्वः।
तत्सवितुर्वरेण्यं।
भर्गोदेवस्यधीमहि।
धियोयोनःप्रचोदयात्॥
Om bhūr bhuva sva
tat savitur varen yam
bhargo devasya dhīmahi
dhiyo yo na prachodayāt
"Om, meditamos en la gloria del Ser transcendente, fuente y sostén de todos los planos de la existencia, a quien es justo adorar. Que Él ilumine nuestro intelecto y guíe nuestro camino, para que podamos realizar la suprema verdad de nosotros mismos".
A
veces perdemos el rumbo y sucumbimos
ante los reveses de la vida. Surgen problemas económicos, de salud, de
relación y nos enfrascamos en ellos, perdiendo lo esencial: el
aspecto transcendente de la vida. La oscuridad solo se da cuando hay
ausencia de luz; y esa luz tratamos de hallarla erróneamente en el mundo
externo, mediante la satisfacción de los sentidos y la consumación de
los deseos personales. Nos volvemos dependientes de las circunstancias,
perdemos el poder de dirigir nuestra vida y la oscuridad se cierne
sobre nosotros.
¿Cuántas
veces a lo largo de este, ya largo, adiestramiento en el campo de la
vida, hemos sucumbido ante la desesperación que provoca la falta de luz?
¿Cuántas veces la vida nos ha puesto a solas con nosotros mismos?
¿Cuántas veces nos ha quitado aquello a lo que más apegado estaba
nuestro corazón? ¿Cuántas nos ha quitado la salud, el dinero y los
objetos y situaciones placenteras? Yo ya no puedo enumerarlas, pero a
nada que bajes la guardia, y no importa el punto en el que te halles en
el camino, si pierdes la luz de tu interior, vas ciego en este mar de
sombras y ceniza.
En un pasaje del Bhagavad Gita, Krishna le exhorta a Arjuna:
"No sucumbas aplastado por la tristeza y las adversidades del camino,
lucha contra la oscuridad, y vuelta tu mirada hacia el Ser, nada temas".
Cuando pierdas la paz, la esperanza, o el sentido de tu vida, canta este mantra; no es la fórmula de Alí Babá, ni la lámpara de Aladino..., pero a la larga funciona, porque creamos el hábito en nuestra mente y atraemos aquello que invocamos (aunque sea de forma inconsciente).
Aquí
os dejo dos versiones del Gayatri Mantra, uno de Deva Premal y otro de Hemant Chauhan, típico hindú que te llenará de
alegría y buenas vibraciones. Escúchalo una y otra vez, cántalo, y
espera con alegría el día en que el mantra despierte en ti sus cualidades.
Os presentamos este curso de meditación, basado en el libro "APRENDE A MEDITAR: Plan de 8 semanas" de Gopal.
A lo largo de una serie de vídeos iremos explicando la teoría y la práctica de la meditación, para en un plan de 8 semanas poder meditar durante 20 minutos seguidos.
El plan está diseñado para aprender las bases de la meditación y para crear el hábito de meditar todos los días.
Las asanas invertidas o técnicas de inversión son muy comunes y beneficiosas dentro de la práctica del yoga. Existe un aparato, llamado «tabla de inversión», que puede resultar muy útil en algunos casos.
No es casualidad que a sirsasana («la postura sobre la cabeza») y a sarvangasana («la vela») se las conozca como la reina y la princesa de las asanas, respectivamente. Tanto los textos clásicos de yoga como los actuales, les dan especial importancia a las posturas invertidas por varios motivos:
Riego sanguíneo del cerebro y de las glándulas endocrinas (tiroides, pineal y pituitaria).
Liberación de carga en la espalda y descompresión de los discos intervertebrales (útil para algunos casos de dolor de espalda).
Renovación energética, al invertir la polaridad del cuerpo.
Ahora bien, hay personas que por motivos de salud, forma física, o simplemente por precaución y comodidad, no pueden hacer las asanas invertidas. Para ello existen las tablas de inversión, cuya antigüedad se remonta a la Grecia clásica.
Son aparatos un poco caros y que ocupan bastante espacio en casa, pero no deberían faltar en ninguna escuela de yoga, gimnasio o centro de fisioterapia. Las puedes comprar a través de tiendas especializadas o desde la tienda online.
Contraindicaciones:
Especial precaución las mujeres embarazadas, los que padecen de glaucoma, hipotensión, daño cerebral o procesos degenerativos de la espalda. Consultar con un médico o fisioterapeuta en caso de duda.
Como regla general, no llegar nunca a la verticalidad, empezar progresivamente, y no superar los 3 minutos de duración por sesión.
Cómo utilizarlas:
Lo primero es ajustar la tabla a nuestra altura, para que el centro de gravedad de la tabla quede compensado y podamos subir y bajar despacio con leves movimientos.
Vamos bajando progresivamente, especialmente durante las primeras sesiones.
Una vez alcanzada cierta verticalidad, estiramos los brazos, nos relajamos, hacemos respiraciones abdominales y sentimos cómo se va liberando la espalda.
Permanecemos un máximo de 3 minutos.
Deshacemos lentamente, para que la sangre acumulada en el cerebro se reparta normalmente y no nos mareemos.
Lo hacemos varias veces por semana.
Seguir siempre las indicaciones del fabricante y de un médico o fisioterapeuta.
Alternativa fácil y económica:
La postura de «la vela con apoyo en la pared», que he explicado en varias ocasiones, es para mí la postura invertida ideal por su sencillez y escasos riesgos. Puedes aprender a hacerla en el siguiente tutorial.
En cualquier caso, no olvides incorporar en tus rutinas alguna postura invertida, y eso sí, hazlas siempre con precaución.
El Om es el mantra más conocido, representativo e importante del yoga, y cantarlo no debe faltar en ninguna clase o práctica individual de yoga.
TEORÍA
Un mantra es un «instrumento para la mente», según su significado en sánscrito, y suelen ser sílabas o grupos de palabras cortas con un significado especial que se repiten constantemente. Al repetirlo, la mente se va enfocando y concentrando, y de ahí su utilidad. Existen numerosos mantras.
El Om, también conocido como pranava, es el mantra más sagrado en el yoga, el hinduismo y el budismo. El Om representa a la más elevada divinidad, a Brahman, y al universo entero. Se dice que «Todo el universo procede de Om, descansa en Om y se disuelve en Om».
El yantra (representación geométrica) del Om es la siguiente imagen, tan conocida y utilizada:
El mantra Om en realidad se escribe como AUM, y sus tres letras guardan un significado muy especial:
- La A es la vocal más abierta que puede pronunciar el ser humano, es el alfa, Dios, la Vida y el estado de vigilia.
- La U es una vocal intermedia, y representa a la conciencia, a la materia y al estado de sueño con ensueños.
- La M es la consonante más cerrada que podemos pronunciar, es el omega, la madre, la energía, la dicha y el estado de sueño profundo.
Ahora bien, el mantra se pronuncia siempre como Om, ya que la A y la U en sánscrito se pronuncian como O. De ahí que el Om sea la síntesis de esas tres letras, y simboliza al cuarto estado de conciencia, el de meditación o supraconsciencia.
PRÁCTICA
A la práctica de cantar o recitar el mantra (ya sea a viva voz o mentalmente) se le conoce como yapa. Se suele cantar 108 veces usando un mala (rosario hindú), aunque lo podemos cantar el número de veces que queramos.
Cómo cantarlo:
Sentados, con los ojos cerrados, inspiramos, y al espirar pronunciamos de forma continuada el «Ooooooooooooommmmmmmmmmm», sintiendo como la O resuena en el pecho y la M resuena en la cabeza. Lo repetimos varias veces concentrados en el sonido hasta que la mente se enfoque y obtengamos un estado de paz.
Cómo recitarlo mentalmente:
Igual que la fase anterior, pero en lugar de pronunciarlo, lo recitamos mentalmente. Esto requiere más concentración y la mente es más propensa a distraerse, pero si dominamos la práctica, es un ejercicio excelente de concentración mental y una técnica que nos puede conducir a la meditación.
En el siguiente vídeo explico con ejemplos cómo pronunciarlo y cantarlo:
Practica a cantarlo, solo y en grupo si tienes la ocasión, cantar el Om en grupo de forma coordinada es una experiencia maravillosa. Practica también a recitarlo mentalmente, verás como en ese caso, el mantra hace alusión a su nombre y se convierte en un excelente instrumento para trabajar la mente.