El arte de la relajación
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Nueva edición digital de *El arte de la relajación*.
Edición revisada y publicada en Zenodo con licencia Creative Commons
BY-ND-NC 4.0.
Puedes leerla a...
OM MANTRA - Meaning and how to sing it
-
*Om is the best known, representative and important mantra of yoga, and
singing should not be lacking in any individual yoga class or practice.*
*THEORY*
...
Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.
Para hacer yoga hacen falta pocas cosas, y si bien es cierto que lo
más importante es la voluntad, hay tres accesorios que son
imprescindibles: una esterilla (yoga mat), un cojín para
meditar y una manta para taparse durante y la relajación y la
meditación.
Hoy hablaremos sobre
los distintos tipos de esterilla y qué criterios seguir para escoger
una adecuada, ya que existen numerosos tipos en el mercado.
Lo primero que hay
que decir, es que no todas las esterillas son iguales ni sirven para
el mismo propósito. Hay esterillas para camping, para deporte y
específicas para yoga. Las hay de diferentes tamaños y grosores,
así como de diferentes materiales y precios.
Características
más importantes de una esterilla de yoga:
La más
importante: que sea antideslizante.
Que tenga un
tamaño adecuado: un poco más más larga que nuestra estatura.
Aislante del
frío del suelo.
Que ofrezca
cierta comodidad y sea algo mullida, pero no en exceso.
Que se limpie
con facilidad (sudor, suciedad, malos olores...).
Que no ocupe
mucho espacio al recogerla.
Que no esté
compuesta de materiales tóxicos (PVC y otros compuestos químicos
nocivos).
Las esterillas de
camping y de deportes, así como las muy baratas, no son
antideslizantes, así que quedan descartadas. En un momento puntual
se pueden utilizar, pero si vamos hacer yoga con asiduidad, merece la
pena una inversión y comprar una esterilla específica para yoga,
llamadas yoga mat. Los precios van de los 20 a los 50 €,
aproximadamente, y cualquier esterilla cuyo precio sea inferior a
eso, salvo que esté en oferta, mejor evitarla, ya que puede no tener
la calidad mínima requerida para una práctica continuada,
confortable y segura.
Para meditar,
existen otro tipo de esterillas específicas, más cortas, gruesas y
cómodas, ya que su función es diferente a la de las yoga mats,
que están diseñadas para hacer asanas o ejercicios de yoga con
total seguridad, sin peligro de resbalones o caídas.
En el siguiente
vídeo analizo varias de las esterillas más comunes, e indico sus
características más importantes, así como consejos para elegirlas.
En los siguientes
enlaces (y en la tienda online del blog) pongo las esterillas mejor valoradas en la actualidad. Todas
son buenas y adecuadas, por lo que queda al gusto del consumidor
elegirlas por el color, la estética, el tipo de material o el
presupuesto. ¡Y recuerda elegirla de tu talla!
2. El Yoga se alcanza mediante la supresión de las modificaciones de la mente.
Este es uno de los sutras más importantes y conocidos, ya que en él se define el objetivo del Yoga. Pero ha de ser interpretado correctamente, si no, nos puede llevar a la confusión.
A menudo este sutra se traduce como "El yoga es la supresión de la mente", o "El yoga consiste en eliminar las modificaciones mentales". El yoga no es eso, el yoga es "unión", la palabra yoga alude a un fin, no a un medio. Por eso, el yoga no "es" poner la mente en blanco, o no "consiste en" suprimir la mente, sino que, ese estado de unión, ese estado de yoga, "se alcanza mediante" la supresión de las modificaciones de la mente.
Hay que definir mucho más aquí para esclarecer esta sentencia. Para ello, tenemos que apoyarnos en la frase original en sánscrito, en lo que quería transmitir el gran Patanjali. Vemos que la frase tiene cuatro conceptos: -Yoga. -Chitta. -Vritti. -Nirodha.
Yoga es unión; la palabra yoga deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa yugo. Por eso yoga es sinónimo de unión. También es cierto que según el contexto, la palabra "yoga" puede tener otros significados, tales como: concentración o método. Nosotros, no obstante, nos atendremos al concepto de "unión". Pero ¿unión con qué? Aquí puede surgir el primer debate.
Las definiciones populares de esta "unión" son:
-"Unión de cuerpo y mente". La más apropiada al yoga que se practica hoy en día, a modo de gimnasia piscofísica o wellness.
-"Unión del hombre con Dios". Una definición más religiosa, que se remonta a los orígenes del yoga; y es que, la palabra "Yoga" es sinónimo de "Religión", de Religare, de "volver a unir".
-"Unión consciente con la esencia de uno mismo". Esta es la definición que le daba al yoga mi maestro Madhava. Está será también la definición que mantendré yo, siguiendo con esta línea de trabajo. Pero, ¿cómo se une uno con uno mismo?, os preguntaréis. ¿No estamos acaso ya unidos? Sí y no, es mi respuesta por ahora. A lo largo de este curso iremos desvelando ese concepto. Tened paciencia.
Chitta en el contexto del sutra se puede traducir como "mente", aunque eso no es del todo exacto. Según la tradición, la mente tiene cuatro partes o departamentos: manas, chitta, buddhi y ahamkara.
-Manas es la mente sensorial, aquella encargada de percibir todos los estímulos provenientes del mundo externo y convertirlos en sensaciones que posteriormente son procesadas e interpretadas.
-Chitta es aquello que podríamos definir como "memoria", ese departamento de la mente que almacena los datos de experiencias vividas y que es capaz de actualizarlos al momento presente, en lo que denominamos como el hecho de "recordar". Chitta es como un gran almacén de impresiones mentales, de memoria.
-Buddhi es el intelecto, esa parte de nuestra mente que es capaz de razonar y de tomar decisiones. Es, digámoslo así, el director de orquesta de la mente, "la joya de la corona".
-Ahamkara es el Ego, o la identificación de la conciencia con el yo pensante y sintiente. Es decir, eso que "ilusoriamente" identificamos con "nosotros". Pero, ¿somos eso nosotros? Esotéricamente se relaciona a ahamkara con la Luna, y al Atman (el Ser), con el Sol. La Luna no tiene luz propia, sino que refleja la del Sol, no obstante, nos identificamos con ella, y creemos que la "luz" proviene de nosotros, de nuestra identidad individual egoísta (no se confunda el término egoísta con el aceptado popularmente como persona que solo mira por sí misma, sino por aquella influida por el Ego, en el sentido que se identifica con él).
Ahora, después de definido esto, podemos arrojar un poco más de luz a la definición que le hemos dado a la palabra yoga. "Unión consciente con la esencia de uno mismo", es ser consciente de nuestra verdadera identidad, de nuestra verdadera naturaleza; despojarnos del eclipse ilusorio a que nos tiene sometido nuestra Luna, para unirnos al Sol interior.
En realidad ya estamos unidos a ese Sol simbólico interno, pero no somos conscientes de ello. El verdadero trabajo del yoga no consiste en unirse pues, sino en ser conscientes de que ya estamos unidos. Este párrafo es de suma importancia, reléelo varias veces.
Bien, volviendo al tema, como veis, la mente tiene cuatro partes, pero en el contexto de este sutra, chitta hace alusión al conjunto total de la mente, abarcando todas las partes y no solo su aspecto "memoria".
Vritti es un término sánscrito que significa "oleadas", de ahí su interpretación como "modificaciones" o "cambios" en la estructura mental. La mente está constantemente cambiando, saltando de un pensamiento a otro, de una impresión a otra. Esto creo que es más que evidente.
Nirodha significa cesación o supresión, en este caso cesación de los estados de la mente. A saber hay cinco estados que puede tener la mente en estado de vigilia: mudha, kashipta, vikashipta, ekagrata y niruddha. Vamos a analizarlos uno por uno:
• Mudha: Un estado primitivo de la mente. Mente en blanco, mente vacía, mente pesada... No confundir con los estados elevados. Esta es una mente dormida, un estado inconsciente, un estado de abotargamiento, como cuando estamos recién levantados o bajo los efectos del alcohol o las drogas.
• Kashipta: Mente dispersa. Este es el estado más habitual de la mente en la mayoría de personas. Una mente apasionada y poco concentrada. Hay infinidad de pensamientos que van cambiando según el color de nuestras emociones, estados de ánimo, puntos de vista, deseos y opiniones subjetivas y estímulos externos que llegan a través de nuestros sentidos y la influyen poderosamente. Se pasa rápidamente de un pensamiento a otro. Esta es una mente subjetiva y apasionada, que experimenta placer y dolor si sus deseos son satisfechos o no. Es una mente sin fuerza, una mente veleta movida "por la dirección que sople el viento".
• Vikashipta: Este es un estado en el que la mente empieza a replegarse sobre sí misma en un intento de concentración, de limitar la dispersión. Es un estado intermedio entre el estado de kashipta y el estado de ekagrata o concentración. A este estado se llega de forma voluntaria, cuando tratamos de concentrar la mente en algo.
• Ekagrata: Concentración. Este es el estado de una mente concentrada. Los pensamientos dispersos se reúnen en un punto, al igual que un rayo láser concentra en una dirección todos los haces de luz y resulta en algo poderoso. Una mente en estado de ekagrata es poderosa, porque puede reunir todo el poder de la mente en un solo punto elegido. Por ejemplo si queremos concentrarnos en una sola cosa y logramos que toda nuestra mente este enfocada en esa cosa, habremos logrado concentración. Esta concentración puede ser hacia fuera, logrando una acción efectiva, o hacia adentro (en técnica de meditación), logrando una profundización en nosotros.
• Niruddha: Este es el estado supremo que puede alcanzar la mente. Es un estado de total reposo y equilibrio de la mente, en la que parece que la mente "no está", en el que parece que las modificaciones de la mente han cesado (chitta-vritti-nirodha). No confundir con el estado inicial de mudha, aunque puedan parecerse. Este es un estado totalmente consciente. La mente está tan concentrada que parece que está detenida. Es como cuando un ventilador gira a toda velocidad y sus aspas parece que están detenidas. En este estado se da el samadhi. Si no hay una mente en estado de niruddha, no puede llegar el samadhi o peldaño final del yoga. El estado de niruddhaes el estado meditativo.
Esta es la finalidad del yoga, lograr un estado de niruddha para que sobrevenga el samadhi, la iluminación.
Como podemos observar después de todo esto, yoga no es "dejar de pensar", yoga no es "suprimir la mente". Yoga es lograr un estado meditativo en el que la mente alcanza la iluminación.
Fijaos toda la sabiduría que puede albergar una simple frase, un simple sutra: Yogaścittavṛttinirodhaḥ.
El Raja Yoga es el yoga real, el yoga regio, el yoga de 8 peldaños, el yoga de Patanjali. Hay quien dice que el yoga tiene miles de años de antigüedad y que su origen se pierde en la noche de los tiempos, eso no lo sé; lo cierto es que a día de hoy los escritos más antiguos que tenemos sobre yoga son los llamados Yogasutras de Patanjali, un compendio de 195 aforismos escritos en el siglo segundo antes de cristo, aproximadamente.
Patanjali, cuyo nombre significa "el descendido en la copa", sintetizó las técnicas de yoga existentes en su época y las sistematizó en un método al que denominó Yoga (aunque también se le conoce con el nombre de asthanga yoga y kriya yoga). El término Raja Yoga es un neologismo del siglo XIX, para diferenciarlo del Hatha Yoga y demás "yogas" que habían surgido posteriormente a él.
Para entender bien esta obra, hemos de situarnos en el contexto en el que fue escrita: India, siglo II antes de Cristo. Es importante comprender que la tradición oral estaba fuertemente arraigada, que la mayoría de la gente era analfabeta, y que el acceso al papel o a las obras escritas era difícil. Por estos motivos, con gran acierto, Patanjali vertió todo su conocimiento en 195 breves frases que podían ser cantadas y memorizadas con relativa facilidad. Así, como si de una canción pegadiza se tratase, numerosas personas podrían recordar su enseñanza por un lado, y por otro podrían plasmarse en papel en un espacio reducido (lo que ocupan 195 frases cortas).
Estas 195 frases están divididas en cuatro secciones: en la primera se explica la teoría, en la segunda la práctica, en la tercera los resultados de la práctica y en la cuarta la liberación final. En estos 195 sutras está concentrada toda la sabiduría del yoga.
Samadhi pada: Teoría sobre el yoga, la mente y el samadhi.
Sadhana pada: Práctica o disciplina para alcanzar el yoga; se describe el asthanga yoga o el yoga de los 8 peldaños.
Vibhuti pada: Se describen los poderes que adquiere el yogui con la práctica.
Kaivalya pada: La liberación final, la meta.
Ahora bien, estos aforismos a menudo son confusos, oscuros o parcos en detalles, por eso, desde entonces hasta hoy, se ha necesitado la ayuda de un maestro para esclarecer dichos sutras. El yoga por lo tanto, continua siendo una tradición oral, una tradición viva que se ha ido propagando de maestro a discípulo (guru-kala). Los grandes comentaristas de los yogasutras fueron Vyasa, Shankara y Madhava, entre otros. Aunque hoy en día hay tantas interpretaciones como maestros.
Bien, pues ya pronto entraremos en materia, pero antes repasaremos lo esencial. No importa quién fue Patanjali, ni cuándo vivió ni a qué corriente filosófica pertenecía (dharsana). Lo importante es su legado, los Yogasutras. No obstante desde aquí reconocemos su figura y lo reverenciamos como gran maestro, como un benefactor de la Humanidad.
Dicho esto, tenemos pues dos tareas importantes a conseguir.
La primera es la de encontrar una versión fiel de los Yogasutras.
La segunda es la de interpretarlos correctamente.
Existen numerosas versiones hoy en día sobre los sutras, pero de una a otra pueden diferir mucho, y si a eso le añadimos la posterior interpretación de quien los explica, el resultado final puede ser muy diferente. Sucede algo parecido a las versiones de la Biblia existentes: las hay traducidas fielmente del arameo o del griego (aunque a nivel textual queden más feas e incomprensibles) y las "apañadas" para darle una más fluida lectura al idioma al que están traducidas y de paso cierta interpretación según las creencias del traductor. Es importante obtener una traducción fiel al original, aunque el lenguaje resultante sea más oscuro.
La mejor versión que conozco sobre los Yogasutras es una traducida directamente del idioma sánscrito (el original) por Gabriel Pradipaka, uno de los fundadores del sitio web www.saskrit-sanscrito.com.ar. Poseo su autorización para utilizarlas en este curso, aunque es posible que las modifique un poco para adecuarlas a mi gusto. Desde aquí le mando mi gratitud así como un reconocimiento por su labor.
El siguiente punto por lo tanto, es interpretar dichos yoga sutras. Esa labor corre de mi parte, y lo haré lo mejor que pueda. Yo los escuché hace tiempo de mi maestro Sri Madhavacharya Yogui Dasa, y este a su vez del suyo, Swami Vishnudevananda, y este último de Swami Sivananda... Y así, por esa línea sucesoria ininterrumpida según la tradición guru-kala, nos remontamos hasta el gran Patanjali.
La interpretación que yo les daré es personal, en parte serán parecidas a las de mi maestro, pero gran parte de dicha interpretación provendrá de mi entendimiento y de la síntesis de conocimientos que poseo hasta la fecha. Por este motivo, por formar parte de este linaje, todo aquel que me escuche puede sentir que él también forma parte de esta cadena, como el siguiente eslabón, y puede que algún día, él los interprete y los enseñe a su manera, sabiéndose parte de este legítimo linaje de maestros que se pierde en la noche de los tiempos.
Para entender mejor la senda del yoga, Patanjali, a lo largo de estos sutras, sistematiza y define el yoga en 8 peldaños. De ahí la denominación de asthanga yoga (el yoga de los 8 peldaños) al Yoga de Patanjali, aunque se le conozca más frecuentemente como raja yoga. Esos 8 peldaños son los siguientes, y en este orden:
1. Yama (ética) 2. Niyama (observancias hacia uno mismo) 3. Asana (control del cuerpo físico y de la postura) 4. Pranayama (control del aliento y de la energía) 5. Pratiahara (interiorización de los sentidos) 6. Dharana (concentración de la mente) 7. Dyahana (meditación) 8. Samadhi (iluminación)
Esta es la senda del yoga, una senda que empieza en yama y acaba en samadhi. El objetivo final del yoga es alcanzar el samadhi, la iluminación, pero para llegar a tan alta cima, hay que escalar poco a poco a través de los peldaños precedentes. Los yoga sutras nos orientarán durante este viaje.
Empezamos con el sutra nº 1.
Atha yogānuśāsanam||1||
1. (¡Escucha!) Ahora comienza la instrucción sobre el Yoga.
Este es un sutra introductorio. La palabra atha, aparte de indicar que «ahora comienza», también es una exhortación al alumno, de permanecer atento, de afinar sus sentidos, pues «ahora» comienza la instrucción sobre el Yoga.
Uno de mis maestros de yoga solía decir: “Vayamos despacio, pues tenemos prisa”. Un refrán popular dice: “Vísteme despacio, que tengo prisa”. Todos ellos derivan de la antigua expresión latina Festina lente, que significa “apresúrate lentamente”.
Este era uno de los lemas de Augusto César, el mayor emperador de Roma, que construyó su imperio bajo esa directriz. También os sonará seguramente la marca de relojes Festina, cuyo nombre viene de esa frase precisamente.
¿Qué tiene que ver esta frase con el yoga (y con la vida en general)? Pues el modo de encararlo.
Mucha gente me pregunta a ver cuándo empezará a ver resultados, a ver cuándo llegará a tocar las rodillas con la nariz, a ver cuándo meditará, a ver cuándo se iluminará… Ante tales preguntas, solo tengo una respuesta: Festina lente.
Una de las cosas más difíciles a la hora de hacer yoga en casa -o cualquier otra actividad- es la de mantener la constancia, la autodisciplina.
Vamos a dar unos breves consejos para ser más constantes:
1- Lo más sencillo es apuntarse a una escuela y pagar las cuotas de varios meses por adelantado. Aparte de asegurar la constancia, quizá obtengamos algún descuento al pagar por adelantado. Cuando hay dinero de por medio, nos comprometemos más activamente en asegurar nuestra inversión, y eso nos dará un plus de motivación para ser más constantes.
2- Si no podemos -o no queremos- apuntarnos a ninguna escuela, y decidimos hacer yoga en casa por nuestra cuenta, con la ayuda de vídeos, libros y artículos, no olvides estos consejos para aumentar tu motivación y tu deseo por practicar yoga:
- Ten preparada ya la esterilla en un rincón de tu casa. Si tienes sitio, esto es ideal, ya que el hecho de preparar el lugar, mover muebles, extender la esterilla, etc, nos dará tanta pereza que abandonaremos rápido. En cambio, si tenemos ya preparado de forma permanente el lugar, aparte de verlo y recordarlo cada vez que pasemos, será mucho más fácil descalzarnos y hacer nuestra rutina de yoga.
- Trata de hacer la práctica a la misma hora. No lo hagas cuando te apetezca, ni cuando te venga bien. Create un calendario y síguelo. Por ejemplo: Martes y jueves de 19 a 20. Y síguelo. Si necesitas modificarlo o añadir días, hazlo. Imprímelo y tenlo a la vista.
- No te exijas demasiado. Empieza siempre con rutinas cortas y fáciles. Recuerda el método Kaizen. Si haces cosas muy exigentes al principio, te cansarás, “te quemarás” y abandonarás. “Vayamos despacio pues tenemos prisa”.
- Consulta en foros, haz preguntas, contacta con más gente que practique yoga en casa. Juntos podréis intercambiar opiniones y motivaros los unos a los otros.
- Recuerda que la clave del éxito es adquirir el hábito. El hábito facilita muchísimo las cosas. El problema suele ser que la mayoría de la gente abandona antes de consolidar el hábito, y entonces surge la inconstancia. Hace falta tiempo: semanas o incluso meses de práctica ininterrumpida hasta consolidar el hábito.
- El curso de yoga para principiantes puede resultar sencillo, pero está especialmente diseñado para crear el hábito. Si eres principiante o has perdido la constancia y necesitas recuperarla, este puede ser tu curso.
- Una vez adquirido un hábito sólido y experiencia, puedes organizar tu práctica como mejor creas conveniente. Pero no te olvides de seguir aprendiendo. Siempre hay cosas nuevas que aprender.
PAREPIA es una palabra a recordar siempre, una palabra a grabar en nuestra mente. PAREPIA es la regla número uno de la supervivencia, y también puede ser aplicada, por qué no, a nuestro día a día.
PAREPIA es el acrónimo de:
- PAra - REspira - PIensa - Actúa
Este término fue concebido como regla para la supervivencia extrema, en los casos en los que nuestra vida se ve amenazada de muerte, bien sea por condiciones climatológicas adversas, por falta de agua y alimentos o ante catástrofes naturales. Pero también lo podemos aplicar a esas situaciones del día a día que nos desafían y nos obligan a dar una respuesta acertada.
Lo primero de todo es parar. Si no paramos no podremos seguir los siguientes pasos. Por parar unos segundos o unos minutos no va a empeorar nuestra situación, a no ser que tengamos que huir de un fuego o de un tigre furioso (casos extremos). ¿Habéis visto alguna vez un mecánico de coches reparando un vehículo en marcha? Lo primero que hay que hacer es parar, detener, STOP.
Lo siguiente es respirar amplio y profundo, para oxigenar bien el cerebro y no entrar en pánico. Si entramos en pánico estamos perdidos, echaremos a correr a la desesperada, consumiremos recursos y probablemente tomemos decisiones incorrectas. Respira, oxigena, mantén la calma…
Una vez calmado, aun en medio de la mayor de las adversidades, observa la situación, piensa de forma correcta, analiza el problema, las herramientas que dispones y las posibles consecuencias que producirían diferentes acciones. Una vez que has pensado correctamente, traza un plan. Táctica y estrategia. Sin un buen plan, las posibilidades de éxito se reducen a caerle bien a la diosa Fortuna.
Lo dicen todos los dichos populares: "Piensa antes de actuar". "Cuenta hasta diez antes de actuar". "Manten la calma y piensa antes de actuar".
Y el cuarto y último paso es actuar con decisión. No permitas que el miedo o las dudas te paralicen, ¡actúa!, salva tu vida, salva tu carrera, salva tu relación, salva tu adversidad, salva el obstáculo que la vida te ha puesto delante. ¡Actúa! No cedas a la inacción.
La aplicación de esta regla en casos extremos puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, y en casos no tan extremos, quizá la diferencia entre acertar o errar, entre lograr el éxito o el fracaso. Por tales motivos, graba bien esta palabra en tu mente: PAREPIA, PAREPIA, PAREPIA… Gopal
Los Yoga Sutras de Patanjali es probablemente la obra más importante y conocida sobre el yoga. Escritos alrededor del siglo tercero antes de Cristo, son una fuente de sabiduría para todos los interesados en el yoga clásico.
Patanjali es considerado el padre del yoga, y toda su enseñanza la dejó en sus famosos sutras o aforismos. Los sutras son frases cortas muy sintéticas para ser memorizadas. Esos aforismos encierran toda la sabiduría del yoga, aunque claro está, deben ser interpretados correctamente.
La obra consta de cuatro libros, de 50 sutras cada uno de ellos, aproximadamente:
1. Samadhi pada: Teoría sobre el yoga, la mente y el samadhi.
2. Sadhana pada: Práctica o disciplina para alcanzar el yoga; se describe el asthanga yoga o el yoga de los 8 peldaños.
3. Vibhuti pada: Se describen los poderes que adquiere el yogui con la práctica.
4. Kaivalya pada: La liberación final, la meta.
Tengo intención de comentar todos los sutras en vídeos; será una labor larga y me llevará tiempo. A medida que vaya grabando, los subiré en la siguiente lista de reproducción:
Os dejo también un enlace donde podréis encontrar los Yoga Sutras traducidos directamente del sánscrito por Gabriel Pradipaka; una de las mejores traducciones que conozco.
El quinto punto del Niyama del yoga, conocido como Ishvara pranidhana, tal vez sea el más difícil de comprender y el que más polémica genere, ya que significa: rendición, compromiso y colaboración con Dios.
Para analizar bien este punto, primero tenemos que desarrollar la idea o el concepto de «Dios», cosa difícil en una sociedad atea, agnóstica y condicionada por las religiones de masas de nuestra época.
El yoga sí que cree en la existencia de un Dios creador supremo (llamado Ishvara o Brahman), y es por lo tanto una filosofía teísta, o más concretamente, monoteísta. El yoga, como he dicho en otras ocasiones, está amparado bajo el paraguas del hinduismo, y a pesar de que no es una religión, ni hay que convertirse al hinduismo, o creer el los preceptos del hinduismo, sí que comparte muchas ideas fundamentales con él.
A veces se piensa que el hinduismo es politeísta, es decir, que tiene a muchos dioses en su panteón, pero eso no es del todo cierto. El hinduismo, al igual que el judaísmo, el cristianismo y el islam, es esencialmente monoteísta, lo que sucede es que a las diferentes manifestaciones o atributos del Dios Uno se le da un nombre y una personificación, por eso, no es extraño ver a hindúes adorando a diferentes «dioses», pero en realidad adoran al Uno. Lo mismo sucede con los mantras, o sílabas sagradas de poder, que invocan y evocan los nombres de diferentes «dioses»; pero hay que comprender que en esencia solo hay un Dios único y omnipotente, cuyos atributos se individualizan.
Pero vayamos al origen de este punto: ¿Qué es Dios? ¿Existe Dios? ¿Cómo podemos saber de su existencia? ¿Qué significa rendirse y colaborar con él?… Veis que hay muchas respuestas a dar, y todas ellas difíciles.
Dios es el principio de vida, el creador del universo, la esencia de todo… Debido su complejidad, en las tradiciones se le conoce como «El Creador», «El Altísimo», «El incognoscible», «El todopoderoso (Pantokrator)», «El Ser Supremo», «El Padre», etc.
La etimología del nombre proviene de la tradición protoindoeuropea, de la tradición védica de la India, donde era conocido como Dyaus Pita (Padre Celestial), y de ahí, tanto su nombre como su concepto fue transmitiéndose a través de las diferentes tradiciones:
Dyaus Pita (sánscrito)
Zeus Pater (griego)
Iu Piter (latín pagano)
Deus Pater (latín cristiano)
Dios Padre (español)
Otras tradiciones lo conocen como Yavhé o Alá, mas poco importan los nombres que se le den, sino el concepto, porque no hay diferentes dioses, solo hay uno, aunque se le llame de diferentes formas.
El concepto más importante es el de «Creador», sostén y principio de vida. Todo lo creado en este universo tiene un creador. Mirad a vuestro alrededor: todo lo que veis ha sido creado por alguien, desde la herramienta más insignificante hasta la obra de arte más hermosa, pasando por nuestros cuerpos físicos. ¿Cómo el universo todo no iba a tener un Creador? Para mí esto resulta de «cajón de madera de pino», aunque los ateos y agnósticos dirán que el universo lo creó el Big-Bang y que después de eso, la ciega evolución orquestada por las leyes naturales han ido generándolo todo. Sí, es posible, pero, ¿quién creó el Big-Bang o las condiciones para que el Big-Bang se diera y se expandiera de la forma que lo ha hecho? Aquí surgen dos posturas:
La Creacionista.
La Evolucionista.
Hace poco me preguntaron: ¿Tú eres creacionista o evolucionista? «Las dos cosas», respondí. ¿Cómo es eso posible? Pues creo que hubo una mano hacedora, y que después ha habido una larga evolución de la materia, pero no guiada por leyes ciegas, sino por leyes inteligentes.
¿Existe Dios realmente? ¿Cómo podemos saberlo?
«A Dios Padre nadie le ha visto…» Yo no conozco a Dios, ni le he visto, ni sé casi nada sobre él. Pero para tratar de responder esa pregunta, vamos a utilizar la filosofía samkhya:
«Hay tres formas de obtener conocimiento sobre algo: Por percepción directa (suponiendo que no nos engañen los sentidos), por razonamiento adecuado y por testimonio verdadero».
Bien, quitando a cuatro o cinco místicos o elegidos (profetas) que han tenido el privilegio de conocer a Dios personalmente (o acercarse a él), y suponiendo que no les hayan engañado sus sentidos en una alucinación (algo muy habitual), lo que nos queda es utilizar el razonamiento adecuado y fiarnos del testimonio verdadero, o «supuesto» testimonio verdadero (las Santas Escrituras de las diferentes religiones).
Vamos primero con el tercer punto: Podemos tener fe y creernos lo que dicen las Sagradas Escrituras, y en ese caso ya no tendremos dudas de si existe Dios o no. Hay mucha gente que cree en ellas y a través de ellas encuentra revelación, consuelo e incluso salvación.
¿Pero y si no creemos en ellas? ¿Y si no son tan divinas ni inspiradas por Dios, sino por el hombre? Como tampoco hemos visto a Dios, solo nos queda el segundo punto, el del razonamiento adecuado, el de la deducción lógica. Pero este razonamiento ha de ser muy elaborado, porque si no, fácilmente caeremos en el ateísmo o en el agnosticismo. ¿Lo veis? ¿Por qué nuestra época está caracterizada por un marcado ateísmo y agnosticismo? Porque nadie ve a Dios y casi nadie cree en el testimonio verdadero de las Escrituras; solo les queda el razonamiento sobre Dios, que si es erróneo o incompleto, les lleva directa y lógicamente a la creencia en la no existencia de Dios (ateísmo), o a la indiferencia ante todo lo relativo a Dios y los reinos espirituales (agnosticismo).
Aquí hay un problema de base muy importante, el condicionamiento de las personas. Si una persona es creyente de alguna religión desde pequeña, es muy difícil hacerle cambiar de parecer. Si una persona es atea o agnóstica, es muy difícil hacerle cambiar de parecer (a no ser que tenga la gracia de ser inspirada de alguna forma y que la fe nazca en ella). «Angosta es la puerta que lleva a la verdad...», y «no hay lugar donde recostar la cabeza (certezas absolutas)», por todo ello, la duda siempre campará a sus anchas. Siempre habrá dudas sobre la existencia de Dios, siempre… Hasta que tengamos percepción directa sobre él y se disipen las dudas.
¿Qué hacer mientras tanto? Utilizar el razonamiento adecuado y tener algo de fe en las Escrituras y en lo que han dicho los profetas y sabios de antaño.
¿Qué sentido tiene la vida si se acaba todo? ¿Qué sentido tiene nuestra existencia si al morir nuestro cuerpo, se acaba todo para nosotros? ¿Realmente hay una «ciega inteligencia» guiando el universo y tan poco vale cada vida si tras un fugacidad es apagada en un silencio eterno? Absurdo.
A mí el razonamiento me invita a creer en la existencia de Dios y en un plan inteligente; me invita a pensar que somos mucho más que materia y que de alguna forma sobrevivimos a la destrucción de la materia en esa palabra sórdida llamada muerte. La razón me insta a creer que hay algo de cierto en los textos sagrados que nos han legado los antiguos. Trato de comprender para creer, y de creer para comprender, como decía San Agustín de Hipona.
¿Cómo rendirnos y colaborar con Dios?
O dicho de otro modo, ¿cómo colaborar con su plan? Por supuesto que si no crees en Dios o en la existencia de un plan divino, esto no te interesa, así que mi recomendación es que te saltes este punto y pases directamente a hacer asanas, que eso está muy de moda. Disfruta de la vida todo lo que puedas y mientras puedas, y después, cuando llegue tu hora…, pues ya se verá qué pasa.
Ishvara pranidhana significa colaborar con Dios, convertirse en un servidor de Dios. Para ello, claro está, primero hay que creer en Dios, y por ese motivo he dedicado los párrafos anteriores a tratar de dar argumentos, no para convencer a nadie, sino para generar un pensamiento crítico y que cada uno llegue a sus propias conclusiones.
¿Cómo colaborar? Pues tan sencillo como tratar de construir un mundo mejor con nuestra palabra, pensamiento y acción.
Este mundo esta lleno de injusticias, de odio, de separatividad, de sufrimiento… Piensa que somos una gran familia, piensa que estamos aquí como peones de albañilería para construir un mundo mejor, para convertir la Tierra en el Cielo…
¿No sabes qué hacer ni cómo hacerlo? Yo tampoco… Por eso este punto es Ishvara pranidhana, rendición…
«Oh señor, haz de mí un instrumento de tu paz...» «Oh señor, hágase tu voluntad y no la mía… Que mi palabra y mi acción estén en la medida de lo posible supeditadas a tu gran voluntad, y que mi voluntad personal influya lo mínimo posible...» «Oh señor, guíame… Que todo lo que digo y hago, sea para tu mayor gloria, y si me equivoco, porque mi mente es ignorante y mi voluntad a veces se tuerce, perdoname...»
No es nada fácil este punto: ni entenderlo, ni explicarlo, ni practicarlo; y menos hoy en día, donde el materialismo y el exceso de racionalismo campan a sus anchas. No es fácil hablar de Dios en un mundo donde te tachan de tonto e ignorante si crees en Dios; donde te tachan de infiel o pagano si no sigues la misma religión de otra persona.
Yo sé muy poco sobre estos temas, me considero ignorante, no soy una autoridad en la materia. Yo me guío por la luz de mi razón y por la voz de mi corazón, y como practicante de yoga y ser humano, trato de entender bien este concepto y de explicarlo lo mejor posible. Dicho esto, que cada uno siga la voz de su intelecto y de su corazón lo mejor que pueda, e igualmente, que colabore con Dios lo mejor que pueda; que haga todo lo que pueda por hacer de este mundo un poco mejor de lo que es.
El cuarto punto del Niyama del yoga se llama svadhyaya, que significa estudio o autoestudio, un hábito muy importante para conseguir una vida rica y plena.
Tradicionalmente se tiene la idea de que svadhyaya es «el estudio de textos sagrados del hinduismo», pero el término es mucho más amplio. En primer lugar hace hincapié en la importancia de un estudio autodidacta, en el que nosotros mismos nos implicamos, disciplinamos y buscamos nuestros temas de estudio (algo parecido al punto anterior, la autodisciplina), y no solo estudiamos textos hinduistas, sino todo texto que nos pueda aportar sabiduría y conocimiento de nosotros mismos.
El estudio y la lectura no solo es conocimiento teórico, es también práctica intelectual. Hay que estudiar, hay que leer de forma variada y abundante, para mantener nuestro cerebro tonificado y nuestro nivel cultural elevado. El conocimiento es poder, el conocimiento nos hace libres, el conocimiento nos da herramientas para desenvolvernos mejor en la vida.
Hoy en día muy poca gente lee libros, debido a que no tenemos la autodisciplina para hacerlo, y no tenemos tiempo o dinero para comprar libros. Bien, permitidme deciros que la mayoría de textos clásicos están disponibles de forma gratuita en formato electrónico, al ser patrimonio de la humanidad. Si quieres comprarlos en papel, permíteme decirte también, que no hay mejor inversión que el conocimiento.
Se puede leer en papel, desde el ordenador, una tablet o un teléfono móvil (¿Qué es kindle y cómo leerlo?). Puedes leer desde unos minutos al día hasta varias horas diarias. Mucho o poco, pero lee… Lee algo, infórmate, instrúyete, adquiere vocabulario y cultura.
¿Qué leemos? Aquí te dejo una lista con mi opinión personal sobre los libros imprescindibles para adquirir conocimiento y cultura general:
Los Upanishads. Textos clásicos del hinduismo. Gran fuente de sabiduría.
La Biblia. El libro por excelencia. 66 libros escritos por diferentes autores a lo largo de siglos. No importa si eres creyente o no, este libro está plagado de perlas de sabiduría. Si se te atraganta, lee al menos los Proverbios, el Eclesiastés y el Evangelio de San Juán.
El Bhagavad Gita. El libro más importante del yoga y del hinduismo. Si te da pereza leerlo, puedes escuchar la narración del texto completo que hice en YouTube.
Los Yogasutras de Patanjali. El texto fundamental del yoga, los famosos aforismos del padre del Yoga clásico.
El Dhammapada. Uno de los textos más importantes donde se recogen las enseñanzas de Siddhartha Gautama Buda.
Las analectas de Confucio. El texto ético por excelencio de este gran pensador chino.
El Tao Te King. Libro de sabiduría escrito por Lao Tse.
El Zoar. Texto fundamental de la Kabbalah, la mística judía.
Viveka Suddha Mani. Escrito por Shankaracharya, el máximo exponente del Advaita Vedanta.
La República. Libro donde se recoge casi toda la enseñanza de Platón.
Ética a Nicómaco. Uno de los mejores libros de Aristóteles.
De los deberes. Similar al anterior, escrito por Cicerón.
Las confesiones de San Agustín. El libro más importante de San Agustín de Hipona, gigante del pensamiento.
La Ilíada, la Odisea y la Eneida. Obras clásicas de la cultura grecolatina. Imprescindible su lectura.
El Quijote. Un libro que intimida, pero de lectura obligatoria para todos los hispanohablantes.
Esta es solo una pequeña selección, puedes leer una infinidad de libros más. Puedes variar la temática y tratar de tener conocimiento de varias disciplinas (filosofía, religión, ciencia, tecnología, literatura…).
En cualquier caso, trata de incorporar a tu rutina diaria el hábito del estudio y la lectura.
El tercer punto del Niyama del yoga se llama Tapas, que significa disciplina, o mejor dicho, autodisciplina.
La disciplina es la base para crear hábitos positivos y saludables, y son los hábitos los que nos llevan hacia el éxito en cualquier cosa que emprendamos. Patanjali, el padre del yoga, al igual que los grandes emprendedores y hombres de negocios de hoy en día, saben que las puertas de la habitación del éxito las abre el hábito, y el hábito lo construye la disciplina, o mejor dicho, la autodisciplina.
¿Cuál es la diferencia entre disciplina y autodisciplina?
Disciplina es algo que nos imponen desde fuera. Disciplina es algo que nos imponen figuras de autoridad: padres, profesores, mentores, sargentos, guías espirituales, gurues… Ellos nos imponen rutinas que tenemos que cumplir, nos gusten o no.
Autodisciplina es algo que nos imponemos nosotros mismos. Autodisciplina implica tomar las riendas de nuestra vida, el timón de nuestro barco, y ostentar el rango de Capitán. Gracias al conocimiento que vamos obteniendo, tomamos conciencia de que es necesario poner orden en nuestra vida y adquirir una serie de hábitos saludables que nos harán mejores personas.
Hábitos relacionados con la salud, hábitos relacionados con la cultura, hábitos relacionados con el desarrollo personal y la excelencia profesional. Hábitos autoimpuestos y llevados a cabo con diligencia. Hábitos que guiados bajo la Ley de la Agricultura nos harán cosechar tarde o temprano aquello que sembramos.
El hombre es esclavo de sus hábitos, y la única diferencia entre los que tienen éxito y los que fracasan, es que los primeros se hacen esclavos de hábitos positivos; los segundos, de hábitos negativos.
¿Cuáles son los enemigos naturales de la autodisciplina?
La ignorancia, la duda, la pereza y la procrastinación. Que en resumen podrían ser dos, pues la duda es hija de la ignorancia, y la procrastinación hija de la pereza.
Lo primero de todo es estar siempre bien informado, leer mucho y asistir a todo tipo de charlas, cursos y seminarios. El conocimiento es poder. El conocimiento es la mejor de las inversiones. El conocimiento nos dirá cómo organizar nuestra autodisciplina. La duda es falta de conocimiento, o falta de un poco más de conocimiento..., o no osar poner en práctica el conocimiento.
La pereza es el vicio de no actuar si no hay una recompensa inmediata; el vicio de ahorrar demasiada energía y no emprender ni realizar actividades de provecho.
La procrastinación, una bonita palabra, es el acto de postergar las actividades. «Ya lo haré luego...», «Ya lo haré mañana u otro día». Estas son las frases favoritas de los procrastinadores profesionales (categoría en la que podemos incluirnos muchos de nosotros).
¿Que no puedes hacer sesiones de yoga o de otra actividad física de una hora? Pues hazlas de 30 minutos.
¿Qué no puedes meditar 20 minutos todos los días? Medita 5 minutos.
¿Que no puedes leer unas páginas cada día de algún libro interesante? Lee unos cuantos párrafos al día.
¿Qué te da pereza cambiar de dieta? Haz cambios muy pequeños y progresivos en el tiempo.
¿Que no puedes ahorrar 100 euros al mes para tu jubilación? Ahorra 10 euros mensuales (si no puedes hacer eso, deberías plantearte muy en serio tu educación financiera).
¿Que no puedes hacer una infinidad de cosas que te gustarían? Hazlas en la medida en que puedas.
Ahora sustituye el «puedes» de todas las frases anteriores por el «quieres»: es lo mismo.
Sea lo que sea, hazlo. Combate la ignorancia, combate la duda, combate la pereza, combate la procrastinación. Create hábitos positivos y hazte esclavo de ellos. Tú decides tu camino hacia el éxito, o hacia el fracaso.
Eso es Tapas, eso es autodisciplina, ese es el tercer peldaño del Niyama del yoga. Ese es el secreto de los que tienen éxito.
Todos mis cursos están orientados a generar autodisciplina. Algunos pensarán que son muy simples o que no estoy muy encima de mis alumnos, pero tienen un objetivo muy definido: generar hábitos, crear capitanes.