El arte de la relajación
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Nueva edición digital de *El arte de la relajación*.
Edición revisada y publicada en Zenodo con licencia Creative Commons
BY-ND-NC 4.0.
Puedes leerla a...
OM MANTRA - Meaning and how to sing it
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*Om is the best known, representative and important mantra of yoga, and
singing should not be lacking in any individual yoga class or practice.*
*THEORY*
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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.
La postura de la pinza (Paschimotanasana), es una de las más importantes, conocidas y efectivas asanas de yoga. Es similar a la postura de la cigüeña pero se realiza sentados sobre el suelo.
Estira toda la espalda, tiene un efecto muy benéfico sobre el abdomen y los órganos internos (debido a la presión que ejerce la postura si la acompañamos con la respiración abdominal), y es una de las más propicias a desarrollar la conciencia corporal.
Ejecución:
1- Sentados sobre una esterilla, ponemos las piernas juntas y estiradas.
2- Juntamos las manos e inspirando las estiramos hacia arriba (miramos las manos).
3- Al espirar bajamos las manos (y nuestra mirada) y nos agarramos de las puntas de los pies. Podemos agarrarnos de los dedos gordos, y si no llegamos, nos agarramos de los tobillos o de los bordes del pantalón. Si tu flexibilidad es limitada, no te apures, deja las manos sobre las rodillas. Miramos hacia el frente y permanecemos así varios segundos.
4- Relajamos la cabeza, los hombros y la espalda.
5- Mantenemos la postura unos minutos (puedes empezar con varios segundos y con el tiempo alargar hasta 3 o 4 minutos).
Detalles importantes:
El yoga no es stretching, ni estiramientos deportivos, ni calentamiento antes de salir a correr, andar en bici o nadar. Cada técnica de yoga es un ejercicio completo en sí mismo que trabaja cuerpo y mente.
Es muy importante que recuerdes los siguientes puntos:
- No hay que esforzarse en estirarse, sino en relajarse. - No hay que forzar el cuerpo, ni mantenerlo demasiado cómodo; hay que encontrar el punto justo de estiramiento y manetenerlo. - A medida que pasen los segundos y te vayas relajando, la musculatura se irá soltando, en esos momentos tendrás que forzar un poco hasta lograr el nuevo punto justo de estiramiento. - Recuerda mantener siempre la respiración abdominal, fluida y controlada. - La mente divagará constantemente, mantenla ocupada sintiendo las sensaciones físicas que produce el estiramiento. - Trata de relajar la musculatura que no actúa en la postura. Esto es importante, ya que normalmente mantenemos tensiones innecesarias. Para ello es necesario prestar mucha atención al cuerpo e ir desarrollando conciencia corporal. - Siente paz, comunión (unión contigo mismo) y bienestar. - Aunque la hagas miles de veces, vive el presente, no la hagas de forma mecánica; ejecútala como si fuera la primera vez que la haces.
Qué no hay que hacer:
- No tienes que forzar tus limites, ni competir, ni compararte con otros... - No hay que dar rebotes ni tirones bruscos. - Si permaneces varios minutos, al deshacer lentamente no hagas movimientos bruscos, para evitar lesiones. - No hay que pensar en otra cosa mientras se mantiene la postura (verás lo difícil que resulta esto, pero si lo intentas, la asana se convierte en un excelente ejercicio de concentración).
Practica esta asana varias veces a la semana, durante muchas semanas, durante muchos años. Con la práctica descubrirás los enormes beneficios que aporta (tanto al cuerpo como a la mente).
Este ejercicio de yoga (asana), es uno de los más básicos y efectivos para estirar la espalda y para comprender los principios generales del yoga. Seguro que todos lo hemos hecho alguna vez, pero vamos a dar los matices para hacerlo correctamente.
Juntamos las manos e inspirando estiramos los brazos hacia arriba.
Al espirar estiramos el cuerpo hacia abajo. Si podemos, cogemos la punta de los pies con las manos; si no, los gemelos por detrás. Si nuestra flexibilidad es menor, dejamos los brazos colgando hacia adelante.
Mantenemos la postura estática unos minutos.
Deshacemos lentamente, inspirando mientras subimos y manteniendo el mentón pegado al pecho (para no marearnos si subimos bruscamente).
Importante:
En esta postura se siente mucho el estiramiento de la espalda, tenemos que concentrarnos en esa sensación de estiramiento, y tratar de relajarnos cada vez más con cada espiración.
¿Qué no hay que hacer?
No hay que hacer rebotes, ni estirar más de la cuenta, ni competir, ni forzar, ni sufrir en la postura.
No tenemos que esforzarnos en estirarnos, tenemos que tratar de relajarnos en la postura.
Tampoco hay que distraerse o pensar en otra cosa. En todo ejercicio de yoga hay que trabajar la concentración.
¿Cómo empezar a practicarla?
Esta asana se puede practicar durante una sesión de yoga o de forma aislada. Como se hace de pie, es muy fácil hacerla en cualquier momento y en cualquier lugar (no tenemos ni que descalzarnos ni cambiarnos de ropa). Eso sí, procura haber hecho la digestión antes de practicarla.
Si te das cuenta, el inicio y la postura en sí, son los pasos 2 y 3 del Saludo al Sol. La diferencia es que mantenemos el paso 3 unos minutos de forma estática.
Puedes empezar con 10 segundos y aumentar el tiempo con la práctica hasta 2 o 3 minutos (lo ideal). Si lo prefieres, puedes medir el tiempo de permanencia en respiraciones; es decir, puedes empezar manteniendo la postura el tiempo que tardas en hacer 3 respiraciones profundas, e ir aumentándolos con el tiempo y guiarte por esa pauta.
Si logras permenecer en esta postura durante, por ejemplo, 12 respiraciones completas amplias y profundas, mientras mantienes tu mente concentrada en las sensaciones de tu cuerpo sin permitir que la mente divague (si divaga te das cuenta de tu distracción y vuelves a tomar conciencia de las sensaciones psicofísicas de la postura), y además logras estar en paz y de forma placentera en la asana, te aseguro que habrás avanzado mucho en la práctica del yoga.
¡Practica! Y no olvides consultarme cualquier duda .
La respiración es la única función vital que podemos modificar a voluntad. Esto nos puede resultar muy útil para controlar el estrés, la tensión y los inicios de ansiedad o ataques de pánico.
Cuando estamos muy estresados o en un momento agudo de tensión, con solo pensar que queremos relajarnos no hacemos nada. En este punto hay dos opciones:
- Introducir en el cuerpo algún agente químico relajante. - Respirar con la técnica adecuada para reducir el nivel de estrés.
Los dos métodos son válidos si son útiles, y es bueno conocer los dos. Sobre el primer método os tendrá que aconsejar y recetar un médico (sustancia, dosis, duración...). A respirar os enseñaré yo.
¿Por qué funciona la respiración para reducir el estrés?
Simplificando, podríamos decir que el estrés está asociado al sistema simpático del cuerpo (el que produce la acción), y tiende a inhibir el dominio del sistema parasimpático (el que produce la relajación). La respiración amplia y profunda por su contra, hace justo lo contrario. Es decir, son antagonistas.
Uno de los primeros síntomas del estrés es el diafragma bloqueado, tensión en la boca del estómago. Por este motivo, si hacemos respiraciones abdominales estamos indirectamente reduciendo el estrés.
¿Cómo es la respiración antiestrés de urgencia?
Consiste básicamente en hacer respiraciones abdominales amplias y profundas, prestando mucha atención en el movimiento del diafragma y tratando de desbloquearlo. Aparte de eso, soplaremos por la boca al soltar el aire, visualizando como la tensión y la negatividad se alejan de nosotros con cada soplido.
Este concepto de soplar me lo enseño un chaman andino, y me pareció muy interesante. Cada vez que soplamos, visualizamos que expulsamos lejos de nosotros ese mal que nos acosa, esa tensión, esa angustia, ese miedo, ese estrés... Esto unido a la respiración abdominal, puede resultar muy efectivo.
En momentos de urgencia o estrés puntual agudo, lo podemos usar. Preferentemente lo haremos de pie o sentados, y si no estamos solos y nos da vergüenza soplar, podemos hacerlo disimuladamente, entreabriendo un poco la boca y visualizando bien como alejamos de nosotros ese problema.
Es importante que practiques y domines bien la respiración abdominal, y también que te conozcas a ti mismo, y sepas cuando estás con un estrés más elevado de lo normal, o incluso si estas a punto de empezar a tener un ataque de ansiedad o de pánico. En los momentos iniciales es cuando resulta más efectiva esta respiración. Si no estás atento a las señales y el estrés se desencadena en un ataque de pánico, es posible que necesites también de la ayuda de la química. Por eso es importante que practiques y que te conozcas.
En el siguiente vídeo explico la técnica:
Recuerda practicar antes de estar muy estresado, para que no te pille el toro. Aprende también a conocerte a ti mismo.
El estrés, o síndrome general de adaptación, parece que se está convirtiendo en el enemigo público número uno del siglo XXI.
Todos padecemos estrés, en mayor o menor grado, y eso se va notando en nuestra salud física, en nuestro equilibrio emocional, en nuestra agitación mental, y en nuestras relaciones personales. Nuestro estilo de vida y la sociedad competitiva en la que vivimos propicia enormemente la aparición y la evolución del estrés. Hasta los profesores de yoga están estresados, aunque parezca irónico... Cuánto más no lo estarán las personas que no conocen técnicas para paliarlo.
¿Qué es el estrés? La Organización Mundial de la Salud lo define como «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción». Se podrían dar muchas más definiciones, pero nosotros lo haremos de una forma sencilla: el estrés es una constante tensión.
¿Cuál es el remedio para el estrés? Su opuesto, la relajación. Tenemos que aprender a relajarnos de una forma u otra, para, a modo de válvula de escape, liberar el exceso de tensión que produce el estrés dentro de nosotros.
¿Qué produce el estrés? Ante todo una disminución en nuestra calidad de vida, pero también produce decrepitud física, cansancio, mal humor (con la consecuente debilitación de nuestras relaciones personales); y si aumenta en cantidad y en el tiempo, puede derivar en insomnio, ansiedad, depresión, úlceras gástricas y otro tipo de complicaciones.
Cabe decir que el pensamiento positivo y el optimismo ayudan enormemente a combatir el estrés, si se combina con técnicas de relajación.
En una clase de yoga vamos a aprender, sin técnicas sofisticadas, a relajar el cuerpo, a soltar tensiones emocionales y a serenar la mente. Todo ello encaminado a ir adquiriendo una mayor calidad de vida.
¡Es muy fácil! Solo hay que aprender a respirar, estirar un poco el cuerpo, soltar tensiones, y ver la vida desde otro ángulo más positivo y constructivo. En el blog de YOGA en CASA podrás encontrar técnicas sencillas y efectivas que te ayudarán a relajarte, como por ejemplo esta respiración antiestrés de urgencia.
Porque, al fin y al cabo, lo que nos produce el estrés no son las experiencias que vamos teniendo en la vida, sino nuestra forma de reaccionar ante ellas.
En este Universo fenoménico todo es cíclico, todo empieza y todo acaba, todo asciende y desciende. Ha acabado un año, el 2014, y ha empezado otro, el 2015, que cobra el protagonismo durante 365 días, para, después, sumirse en el ocaso y alzar al 2016 en su reinado.
Existen ciclos terrestres, tales como el día, el mes, la estación y el año. El día terrestre es el tiempo que tarda la Tierra en girar sobre sí misma, y el año terrestre es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol. También están las eras geológicas, que son cantidades ingentes de tiempo, en cuyo seno, la vida del ser humano es un suspiro insignificante. Todo acaba, pero todo comienza de nuevo en un nuevo ciclo. También hay ciclos solares, tales como el eón, que es el tiempo que tarda el Sol en recorrer una mansión zodiacal desde el punto de vista de la precesión de los equinoccios (unos 2000 años). Así, el Sol tarda unos 25800 años aproximadamente en hacer un recorrido completo a la eclíptica, en el denominado "Año platónico". Según la tradición hindú, existen yugas o ciclos de tiempo, así como el "Día de Bhrama", que es la denominada eternidad o ciclo de manifestación, desde el Big-Bang hasta el Big-Crunch. En la tradición nórdica se conoce al fin de este gran ciclo como el Ragnarok, el ocaso de los dioses. Hasta la eternidad es finita y cíclica. Todo se repite, nada es el fin, sólo el comienzo de un nuevo ciclo.
También existen los ciclos vitales, la infancia, la juventud, la edad adulta, la madurez y la vejez. Pero el ciclo humano más significativo sin duda, es lo que conocemos como vida. La vida de todo ser, desde el nacimiento (1 de enero) hasta su muerte (31 de diciembre) es el ciclo de vida que se nos ha dado, es la unidad vital fundamental. ¿Cuántos años necesitamos para realizar nuestro aprendizaje? Más de uno seguro. Pero no pasa nada, todo fin conlleva un comienzo, todo ciclo se renueva; hasta el tiempo se renueva. En un anterior post sobre Yoga hablamos sobre las 4 fases de la respiración y su caracter cíclico. Esa es también una de las grandes lecciones del Yoga, aprender a aceptar que hay un tiempo para cada cosa, y una cosa para cada tiempo, para de esa forma actuar en consecuencia. Hay que dejar marchar lo que ya se fue para dejar sitio a lo nuevo. Adiós 2014, con todo lo bueno y malo que me has dado. No te olvido, no te ignoro... Mantengo tu huella cincelada en mi alma, pero permíteme dejar paso al 2015 con todo lo que ha de ofrecerme. No permitas que mire hacia atrás, que la nostalgia me lleve hacia el pasado con su sello de dolor. 2014, empújame hacia adelante convertido en viento a favor, y quédate como ladrillo permanente en el edificio de mi vida; pues sí, mi presente lo configura mi pasado, pero, 2014, permite a su vez que el pasado no impida que el actual presente configure mi futuro. Todo es cíclico, un año deja paso a otro, al igual que el invierno, estación actual, en su largo camino dejará paso a la primavera.
Siempre que un año nuevo empieza, todos nos hacemos buenos propósitos, tales como adelgazar, dejar de fumar, hacer deporte, practicar Yoga, aprender un idioma, ser mejores personas, etc, etc, blablabla, blablabla... ¿Qué suele pasar? Nada, todo queda en propósito, todo queda en el aire, año tras año..., todos esos buenos propósitos se los lleva el viento.
He hablado varias veces de la importancia del hábito para generar acciones. El hábito es clave para emprender algo, para hacer algo, para consolidar algo. Sin hábito no hay nada, aparte de buenas intenciones y propósitos lanzados al viento.
¿Qué es un hábito? ¿Qué genera un hábito? Según el Yoga, los hábitos generan samskaras, que son surcos en la mente a través de los cuales los pensamientos pueden fluir. Según la ciencia moderna y la neurología, los hábitos generan cadenas neuronales, provocando que las acciones puedan efectuarse con mucha más precisión e incluso involuntariamente. Es como andar en bicicleta, al principio nos resultará muy difícil mantener el equilibrio, tendremos que prestar mucha atención a todo lo que nos rodea, pero una vez aprendido, una vez que se han formado las cadenas neuronales en nuestro cerebro relativas al andar en bicicleta, apenas habremos de esforzarnos.
Si ponemos el ejemplo de la tecnología, actualmente hay dos formas de grabar información, de forma digital y de forma analógica. Podemos grabar una canción en un CD virgen, de forma digital, codificando en la superficie del CD la canción entera en un código binario. Sí tuviéramos un reproductor antiguo (cassete o disco de vinilo), lo grabaríamos de forma analógica creando «surcos» en la superficie de la cinta. Pues bien, algo parecido sucede en nuestro cerebro. Para que se quede grabada información y se generen cadenas neuronales fuertes, es imprescindible que sea el hábito el que entre en acción.
Con decir "voy a hacer", o proponernos "sí, sí, esta vez lo hago", o apuntarnos a un gimnasio en enero, no vamos a conseguir generar un hábito. Los hábitos se consolidan con una práctica constante a lo largo del tiempo. Desear algo es fácil, proponerse algo es fácil, apuntarse a algo es fácil... Lo que no es tan fácil es hacer un esfuerzo continuado en el tiempo. ¿Cuánto tiempo hace falta? Según apuntan ciertos estudios, 21 días, aunque a veces hará falta más tiempo. Pongamos que un mes.
Para generar hábitos hace falta fuerza de voluntad, unida a conocimiento, deseo y acción, pero igualmente, hace falta mucha fuerza para romper un hábito que ya se ha adquirido... Es más, es casi imposible romper un hábito. Sí, así es... Si uno tiene el hábito de fumar, no puede destruir ese hábito. Lo que se puede hacer es sustituirlo por otro; esto es sumamente importante y la clave de casi todo. Por ejemplo, cada vez que se sienta la necesidad de fumar, hacer otra cosa, comer pipas, por ejemplo, y a la larga, se generará el hábito de comer pipas y el de fumar quedará en segundo plano. Entonces tendremos, a la larga, que sustituir el hábito de comer pipas por otro más saludable, como el de comer mandarinas, por ejemplo, que son más sanas. Pero si un buen día decidimos fumar un cigarrillo o dos, "que no pasa nada", el hábito de fumar, que estaba en un segundo plano pero no destruido, pasará a primer plano, y volveremos a estar como al principio. ¿Veis? Los hábitos no se destruyen (o tardan mucho en destruirse), por eso hay que sustituirlos por otros más saludables.
Decía Og Mandino es su libro "El vendedor más grande del mundo": "Somos esclavos de nuestros hábitos, por lo tanto, nos formaremos buenos hábitos y seremos esclavos de ellos". Esta es la clave para el éxito.
Así que ya sabemos dos cosas: No se generan hábitos sólo con buenos propósitos, y no se pueden destruir hábitos viejos con buenos propósitos. Para crear nuevos hábitos es necesaria la disciplina y el trabajo continuado en el tiempo, y para destruir hábitos viejos, lo que hay que hacer es sustituirlos por hábitos nuevos más saludables. Lamento decir que no hay píldoras mágicas, ni fórmulas mágicas, ni alimentos milagrosos ni nada por el estilo. Es la fuerza del hábito lo que transformará nuestra vida.
¿Quieres practicar Yoga? Practica cada día durante un mes como mínimo, forja tu voluntad, añade el hábito del Yoga en tu vida.
Visita la sección "rutinas" de este blog y practica alguna de las que ahí se enseñan. No dejes que se lleve el viento tus buenos propósitos; cristalízalos, materialízalos, hazlos realidad.
Siguiendo con la filosofía de este blog, os presento otra técnica sencilla, asequible y muy beneficiosa para la salud. Un pequeño cambio en nuestra rutina para cosechar grandes resultados en el tiempo, si lo aplicamos con constancia.
La técnica que os propongo es bien fácil: beber un poco más de agua al día para mejorar la salud. No desestimes esto tan obvio y tan sencillo, ya que si logras aplicarlo, a la larga tu cuerpo te lo agradecerá. Sé que no digo nada nuevo con esto, pero fíjate si es importante, que este sea tal vez el consejo más importante que he dado en los más de 120 artículos que llevo ya publicados en el blog.
El médico iraní Fereydoon Batmanghelidj, fue un personaje muy interesante y no lo suficientemente reconocido por su labor. Podéis leer un artículo muy interesante sobre él que se publicó hace unos años en la revista Discovery Salud. Él afirmaba que «La gran mayoría de las enfermedades que asolan al hombre moderno se deben casi exclusivamente a la tremenda deshidratación en la que nuestros cuerpos viven a diario». Dicho de otra manera, casi todas las enfermedades del ser humano, exceptuando las infecciosas y las traumáticas, son consecuencia de la adaptación de nuestro cuerpo al grado de deshidratación al que se ve sometido.
Batmanghelidj también sostenía, cosa que cada vez es más admitida en el mundo científico, que las enfermedades solo pueden desarrollarse en un medio ácido, y que la principal cura consiste en reducir el grado de acidez de nuestro cuerpo. Para ello, él proponía un remedio: la ingesta de agua alcalina.
En resumen, yo no voy a predicar la toma de agua alcalina, sino, simplemente, la ingesta de más agua al día (a ser posible agua mineral o agua purificada). O si alguien lo desea, añadir una pizca de bicarbonato sódico a un vaso de agua una vez al día para alcalinizarla. Pero bebe más agua, hazte ese favor.
Otro asunto importante que sucede en la mayoría de nosotros, es que no sabemos identificar bien cuando nuestro cuerpo tiene sed o tiene hambre; a veces confundimos ese llamado y comemos cuando en realidad lo que tenemos es sed. Muchas personas con sobrepeso pueden equilibrar su peso bebiendo agua cuando sienten esa sensación de hambre, sin temor a la excusa de «retengo líquidos».
Insisto en la importancia de beber más agua al día; no importa si estas sano o enfermo, si tienes un enfermedad leve (estreñimiento, digestiones pesadas, artritis, artrosis, sobrepeso, insominio...) o una enfermedad más grave (diabetes, cáncer, esclerosis múltiple...). No digo que te vayas a curar, pero sí que tu cuerpo te lo agradecerá.
Rutina fácil para beber más agua al día:
- 1 vaso de agua al levantarte. - 1 vaso de agua antes de acostarte.
Rutina avanzada para beber más agua al día:
- 1 vaso de agua al levantarte. - 1 vaso de agua media hora antes de las comidas. - 1 vaso de agua entre horas, cuando sientas una ligera sensación de hambre. - 1 vaso de agua antes de acostarte.
Por poco más que bebas, ya es un avance significativo.
Esta pregunta me la han hecho muchas veces, si se adelgaza con el yoga. La respuesta es que sí, que puede ayudarnos a perder peso, aunque ese no sea el objetivo principal del yoga. Adelgazar es muy "sencillo", y solo hay 2 formas de conseguirlo: - O se come menos de lo que se gasta. - O se gasta más de lo que se come.
¿Veis que fácil? No hay más secretos. Otra cosa es que uno tenga un sobrepeso excesivo, obesidad mórbida, problemas hormonales o alguna enfermedad importante. En ese caso no es tan fácil, y será necesario acudir donde un médico o un dietista especializado. Pero para los demás casos, para esos kilos de más que a todos nos molestan estéticamente y que apenas influyen en nuestra salud, el yoga sí que puede ser un buen aliado, si adoptamos unas cuantas consideraciones. ¿Por qué mucha gente empieza todo tipo de dietas y no logra sus objetivos? Sencillo también, porque por lo general nos polarizamos en una de las dos opciones antes descritas. - Un cambio importante en la dieta. Pasamos hambre, lo hacemos con desgana y como si fuera un suplicio; o el cambio de dieta nos supone comprar en tiendas diferentes o cocinar de forma diferente. Esto hace que rápido volvamos a nuestros antiguos hábitos alimenticios. Resultados nulos. - Un cambio importante en los hábitos deportivos. Nos apuntamos a algún deporte o actividad, nos damos unas buenas palizas físicas los primeros días, y tras el entusiasmo inicial, por inercia volvemos a nuestros antiguos hábitos. O si no, si por fortuna conseguimos consolidar el nuevo hábito, después de tanto ejercicio volvemos a casa con un hambre atroz, vaciamos la nevera y equilibramos la ecuación: recuperamos las calorías que tan duramente hemos gastado. Solución: Comer un poco menos y hacer un poco más de ejercicio. Sin esperar resultados milagrosos, dejando que el tiempo, factor muy importante, vaya modelando nuestro cuerpo a nuestros nuevos hábitos. Hay qué empezar por hacer cosas fáciles que no nos supongan demasiado esfuerzo. Por ejemplo: Dieta: - En el desayuno no hace falta cambiar nada. - A partir del mediodía toma el café sin azúcar (ni sacarinas, ni endulzantes ni nada por el estilo, eso es puro veneno). ¿Que está malo? Bueno, al sabor amargo se acostumbra uno, al igual que a las "amarguras" de la vida, que luego nos hacen apreciar mejor los momentos "dulces". - Si te entra hambre por la tarde y quieres "picar" algo, come fruta. - En la cena no comas pan. - Bebe más agua durante el día (a ser posible un poco fría, para acelerar el metabolismo).
Ejercicio: - No uses más el ascensor de tu casa (si vives en la planta número 20, pues te bajas en la 17 y subes 3). - Aumenta las sesiones de yoga semanales (siempre descansando 1 día entre sesión y sesión). Si no tienes mucho tiempo, echa un vistazo a nuestro curso de Hatha yoga para principiantes, en él te enseñamos 3 sencillas rutinas de 5 a 10 minutos que todo el mundo puede sacar tiempo para practicar. Factor clave: Tiempo, tiempo, tiempo.... Constancia, constancia, constancia... Dejar que los nuevos hábitos se implanten bien en nuestra mente y en nuestro cuerpo. En breve voy a preparar un vídeo con rutinas especiales de yoga para adelgazar, no te lo pierdas.
El yoga también posee técnicas de limpieza y purificación del cuerpo, aunque no son tan conocidas como las asanas o el pranayama. Se llaman kriyas. Hoy os vamos a presentar dos de las más sencillas y comunes: las de la impieza de lengua y de nariz. Lengua: La lengua acumula en su superficie una mezcla de residuos, bacterias y toxinas. El Ayurveda las denomina ama. Para limpiarla, basta con darle un par de pasadas suaves con un raspador de lengua una vez al día. Nada más fácil.
Nariz: Para limpiar la nariz (jala neti) existe un aparato muy útil: la jarra de ducha nasal (lota). Consiste en llenarla de agua caliente con sal, adoptar una posición inclinada, meter la punta de la jarra en un orificio de la nariz y dejar que la atraviese y salga por el otro orificio.
El agua salada tiene una propiedad muy importante, la de drenaje. Al ser más salada que el cuerpo, se produce el efecto de ósmosis inversa, y el cuerpo, en vez de absorver el agua, la extrae para intenar equilibrar la salinidad. Esto produce que se desincruste y se limpie la nariz y las zonas adyacentes.
Al contrario de lo que pueda parecer, es una limpieza fácil y agradable de realizar. Te animo a que lo pruebes. Estos aparatos pueden encontrarse en farmacias o herboristerias especializadas, pero si no los encuentras, puedes pedirlos a través de nuestra web en el área de Productos.