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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.



El dolor de espalda

Comenzamos el año con un post sobre el dolor de espalda, ya que es así como yo he empezado el año, con una fuerte contractura en la espalda. Por cierto, feliz año a todos; que el 2013 nos sea próspero.




¿Quién no ha padecido alguna vez de un dolor de espalda? ¿Quién no conoce las consecuencias de estar "jodido" de la espalda? Dolor, inmovilidad, incapacidad, baja, sentirte un trasto viejo... La columna vertebral es el "pilar central del cuerpo", y si algo en ésta falla (ya sea en la propia columna o en su musculatura asociada), estamos realmente jodidos. 


Una vez le oí decir a un quiropráctico, que sólo los Masai están realmente sanos de la espalda, sin apenas contracturas, todos los demás, de un modo u otro, tenemos problemas en la espalda, bien sea en forma de hernias discales, ciáticas, lumbalgias, contracturas, oclusiones vertebrales, etc. Y como veis, hasta el profesor de Yoga también padece de vez en cuando dichos males, ni siquiera las asanas lo salvan de ellos. ¿Qué hacer entonces? Lo primero es prevenir, lo segundo (si ya te ha azotado el mal) recuperarse bien.

1. Prevenir

Todos los ejercicios de yoga, o asanas, están destinados a mantener la columna vertebral sana, flexible y elástica. Se hacen de forma suave y progresiva para ir fortaleciendo y adaptando el cuerpo. Las sesiones de Yoga tienen un orden específico, y si trabajan una zona del cuerpo, acto seguido trabajan la opuesta para equilibrar. Al final de una sesión habremos trabajado la espalda en todos sus ejes (anterior, posterior, laterales y torsiones). De este modo, y trabajando siempre con suavidad e inteligencia, sin forzar y sin sobrepasar los límites, estaremos construyendo un cuerpo (espalda concretamente) más resistente. Pero, como hemos dicho, no obstante nadie está exento de sufrir un mal de espalda, al igual que nadie está exento de padecer una enfermedad, por muy bien que se cuide o se alimente.

2. Recuperar

Si ya te ha azotado el dolor de espalda, lo siguiente es escuchar lo que la vida nos quiere decir con ello. ¿Por qué me ha pasado esto? ¿Qué he hecho para merecer esto? ¿Por que ahora la vida me envía este dolor? ¿Qué tengo que aprender de ello? Siempre va bien hacerse estas preguntas cuando uno sufre algún tipo de infortunio, al igual que de fortuna (aunque sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena). Por lo general, todo tipo de enfermedades nos ponen a solas con nosotros mismos y detiende nuestro ritmo de vida.

El primer instinto que nos sobreviene cuando estamos "jodidos" (o enfermos) es atajar cuanto antes el asunto: pastillazo por aquí, pastillazo por allá y voila... El primer instinto siempre es esconder la mierda debajo de la alfombra; hacer un barrido superficial de la casa y deshacernos cuanto antes de la suciedad sin mirarla; poner parches, no soluciones. Este remedio a veces está bien y es necesario, pero a lo sumo como algo de primera urgencia y sin olvidar lo que nos sucede. En mi caso, me dio la contractura el 31 de diciembre y claro, no iba por ello a no salir por la noche a recibir el año nuevo, así que una buena dosis de ibuprofeno y vodka me ayudaron a mantenerme en pie y a disimular el rictus de dolor. Pero una vez echo esto, la única medicina es el reposo. Nada de masajes, ni Yoga, ni estiramientos ni ungüentos mágicos... Reposo, reposo y reposo. Pues reposo era lo que la vida demandaba desde hacía tiempo, y si no hacemos las cosas voluntariamente, lo haremos forzadamente; la vida es tan sabia, que aquello que no aprendemos por discernimiento, nos lo enseña ella a través del sufrimiento.

Así que recuperar bien; reposar bien y aprovechar para estar con vosotros mismos. Miro por la ventana de mi escritorio: hace un día maravilloso y saldría a dar un paseo, pero me quedaré aquí, reposando un poco más, estando conmigo. Aprovecharé para escribir, para leer, para reflexionar, para ser consciente de mis limitaciones y para sobre todo, saber valorar la salud cuando vuelva a recuperarla plenamente.

Esto es Yoga amigos... esto es la vida.

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