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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.



RECHAKA PRANAYAMA


Rechaka pranayama es otra técnica sencilla de Yoga, cuyo objetivo es controlar la espiración.

Por lo general, la gente tiene más problemas para espirar que para inspirar, debido a que la musculatura encargada de la espiración está atrofiada por falta de uso. Inspirar es la fase activa, en la que se tensa la musculatura para aumentar el volumen de la caja toráccica y que entre el aire de la atmósfera en el interior de los pulmones debido a una diferencia de presión. Ahora bien, para espirar, generalmente, lo único que hacemos es relajar la musculatura antes tensada. Para lograr una espiración larga y controlada, es necesario mantener tensa cierta musculatura. La práctica fortalecerá la musculatura y nos permitirá alargar la espiración.

¿Qué conseguimos al alargar la espiración? En primer lugar, favorecer la oxigenación (al estar más tiempo el oxígeno en los pulmones); en segundo lugar, calmar la mente.

Los ritmos clásicos de pranayama insisten en que la espiración sea el doble de larga que la inspiración. Pero antes de aplicar esos ritmos en el visama vritti pranayama (como ya aprenderemos más adelante), es necesario ejercitarse es esta técnica.

La practicaremos sentados con la espalda erguida, bien sea en una silla, sobre el borde de la cama, en la postura del loto, del semiloto o de meditación, pero la espalda erguida y sin apoyarse en un respaldo. Procuraremos también no haber comido nada recientemente.

Rechaka pranayama


1- Cerramos los ojos y nos relajamos un poco.

2- Hacemos una inspiración libre, amplia y profunda.

3- Retenemos el aire 2 segundos.

4- Comenzamos a hacer una espiración lenta, lo más alargada posible, por la nariz, manteniendo la musculatura tensa para que salga el aire de forma dosificada pero fluida. Sin forzar y sin llegar al límite.

5- Repetimos el ciclo varias veces.

¡No hay que llegar al límite! Si ves que al terminar de espirar necesitas con urgencia inspirar y suben tus pulsaciones, has forzado demasiado. Hay que concatenar la espiración con la siguiente inspiración de forma cómoda. Con el tiempo verás que puedes alargar más la espiración, tras un entrenamiento progresivo.

Trata de mantener tu mente centrada en todo momento, y observa la relación existente entre la respiración y el estado mental. Observa como al ralentizar la espiración, pareciere que también se ralentiza la mente.

Con esta técnica y con puraka pranayama (que hemos visto anteriormente), tienes de sobra para practicar varios meses antes de pasar a técnicas más avanzadas de pranayama.

Feliz práctica.

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