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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.



LA RELAJACIÓN


Una de las técnicas más importantes del Yoga, aparte de la meditación, sin duda es la relajación. En este post la analizaremos y en posteriores indicaremos técnicas así como video tutoriales que nos ayuden a alcanzarla.

Relajación


Relajarse es todo un arte, y para los ciudadanos estresados del siglo XXI que somos la mayoría de nosotros, no resultará fácil lograrlo en un principio.

¿Por qué relajarse? Muy sencillo, tanto el cuerpo como la mente necesitan descansar. Durante la actividad diaria el cuerpo se desgasta y la mente se agota. Únicamente durante el descanso profundo se produce una regeneración tanto física como psíquica. Si no se duerme durante días se produce un colapso nervioso, locura e incluso la muerte. Si no se descansa adecuadamente en un periodo prolongado de tiempo, se produce decrepitud física, envejecimiento prematuro, la merma de nuestras capacidades mentales y el tan conocido estrés. Por todos estos motivos, es de vital importancia el descanso adecuado, la relajación.

-¿Pero relajarse no es perder el tiempo?
-En absoluto, es invertirlo en aras de nuestra salud.
-Ya, pero es que a mí, eso de estar tumbado sin hacer nada... No sé, no va conmigo, prefiero irme a correr.
-Pues vete. Ya volverás ya...

He tenido alumnos, que cuando llegaba la relajación al final de la clase, comenzaban a recoger sus cosas y se marchaban; para ellos ya había terminado el Yoga, la relajación era perder el tiempo. Craso error. Si hay algo que necesitamos con urgencia hoy en día, es la relajación.

Vivimos en una sociedad competitiva, en la que producir es lo que prima. «Cuánto más produces, más vales». «Cuanto más hagas mejor». «El tiempo es oro». «Ya habrá tiempo para descansar en la tumba»... ¿Os suenan estas frases? Pues bien, después llegan los problemas: estrés, ansiedad, depresión, envejecimiento prematuro, desarreglos hormonales, enfermedades, infelicidad. Está bien trabajar, está bien producir, está bien hacer, pero también está bien relajarse, dejar de hacer.

Nos levantamos con un sonido estridente por las mañanas, a horas insalubres. Estamos trabajando en nuestros puestos de trabajo a todo ritmo más el añadido de la psicosis de poder perder nuestro empleo en estos tiempos turbulentos de crisis si no producimos mucho. Comemos rápido y mal para volver al trabajo, en jornadas laborales que parecen condenas. Salimos del trabajo y vamos a hacer alguna otra actividad extra (gimnasio, pintura, cursos, idiomas...). Llegamos a casa, cenamos rápido con la tele puesta, y para terminar de aprovechar bien el día nos ponemos a ver telebasura o a navegar por Internet hasta horas elevadas. Nos metemos en la cama, damos vueltas, nos despertamos varias veces. Vuelve a sonar el despertador. ¿Os suena esto? Es el día a día de la mitad del país. La otra mitad está en el paro, y en teoría tendrían que estar muy relajados pero no es así, su sensación de inutilidad sumada a la incertidumbre y preocupación por sus futuro, los deja física y mentalmente más agotados que si trabajaran en las canteras de las pirámides de Egipto. Solución: aprender a relajarse.

Una relajación profunda bien hecha, de unos quince o veinte minutos equivale a horas de descanso nocturno. ¿En serio? ¿Y cómo se hace eso? Con la técnica adecuada.

Técnica:

Postura de relajación: Savasana, postura del cadáver o del cuerpo muerto.


Postura del cadaver o savasana


Tumbados en decúbito supino (boca arriba), con las piernas y los brazos ligeramente separados, las palmas de las manos hacia arriba y la cabeza en el centro. Más fácil imposible, pues aun así, hay gente que lo hace mal: cruza las piernas, gira la cabeza o pone las manos boca abajo. ¿Qué sucede entonces? Que se duermen. Dormirse no es relajarse.

Extras: Conviene taparse con una manta aunque tengamos calor, ya que el cuerpo se enfría notablemente al relajarse. También se puede poner música de fondo, con el volumen no demasiado elevado, y preferiblemente música clásica o instrumental.

Duración: Entre 10 y 20 minutos.

-¿Y ya está?
-No amigo, no. Ahora comienza una de las aventuras más difíciles en las que podemos embarcarnos, comienza el viaje al centro de la Tierra... Perdón, quería decir el viaje al centro de uno mismo.
-¿Cómo es eso?
-Tenemos que ir atravesando diferentes substratos: el físico, el emocional y el mental, hasta llegar a ese centro donde todo es silencio, paz y bienestar. Tenemos que ir, muy conscientes, relajando nuestro cuerpo físico hasta que parezca que no está; calmando nuestras emociones hasta que sólo quede paz y serenando nuestra mente hasta que sólo quede silencio.
-¿Casi nada, no?
-Casi nada.
-Yo creía que era tumbarse boca arriba y ya está.
-Ya...

Puedes aprender a relajarte en este curso de relajación.

Postdata: No hace falta irse a una playa paradisíaca a relajarse, lo podemos hacer en cualquier lugar.

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