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Hay quien busca el Yoga en el extranjero, en la India, en el Himalaya o en lugares fascinantes... Lo cierto es que no hace falta irse tan lejos. Quédate donde estás, pues el viaje empieza en ti y la búsqueda culmina en ti. Nada hallarás fuera de ti que no se encuentre dentro de ti.



EL APEGO Y LA AVERSIÓN


Hay algo común en todos los seres humanos: el apego y la aversión.

El apego se puede definir como "el deseo de recibir placer".

La aversión se puede definir como "el deseo de alejarnos de aquello que nos produce sufrimiento".

Así, todos los seres humanos nos vemos movidos por estas fuerzas de la naturaleza, que nos inducen por todos los medios a acercarnos al placer y a alejarnos del dolor. Este es uno de los grandes móviles que impulsan la evolución humana en general, y nuestras vidas en particular.


Apego y aversión

El deseo de recibir placer se manifiesta en:

- Deseo de recibir alimentos y satisfacer las necesidades básicas.
- Deseo de recibir protección, cobijo y confort.
- Deseo de recibir placeres sexuales, sensuales y sentimentales.
- Deseo de tener familia y un buen entorno de amistades.
- Deseo de ser apreciados y aceptados socialmente (estatus, fama, poder).

De estos deseos, tan básicos y tan universales, surge el intento de lograr tales objetos de los deseos a toda costa, cueste lo que cueste... Esto genera apego. Esto mueve nuestra vida en la dirección que impongan los vientos que conducen nuestro navío hacia la consecueción de dichos placeres.

La aversión es mucho más sencilla de definir. Simplemente tratamos de alejarnos de todo aquello que nos produce dolor físico, dolor emocional y dolor mental; es decir, de todo aquello que nos produce sufrimiento.

Cuando un estímulo exterior llega a nosotros a través de uno o varios de nuestros órganos de percepción (5 sentidos), nuestro cerebro procesa dichos estímulos y después nuestra mente los interpreta. Esa interpetación puede ser de 3 tipos:

- Positiva.
- Negativa.
- Neutra.

Si es positiva, se producirán deseos de apego y la consecuente necesidad de acercarnos a lo que ello nos induce (deseo de recibir).

Si es negativa, de inmediato surgira en nosotros la reacción por alejarnos de ello (aversión al sufrimiento).

Si es neutro, no generará ningún deseo potente capaz de provocar movimiento de algún tipo en nosotros, a parte de tedio y aburrimiento.

¿Veís cuáles son los móviles que nos empujan en la vida? Todo esto nos condiciona, todo esto nos lleva por el sendero evolutivo cual autómatas, cual robots programados con un algoritmo simple:

- Acercarnos a aquello que nos produce placer.
- Alejarnos de aquello que nos produce dolor.
- Permanecer neutros ante aquello que nos produce indiferencia.

¿Véis por que se nos escapa siempre la felicidad? Porque nunca podemos satisfacer todos los deseos de recibir placer al igual que nunca podemos alejarnos de todo aquello que nos provoca sufrimiento.

Somos esclavos de este algoritmo, de esta Ley de la Naturaleza.

¿Para qué sirve la meditación? En parte para darnos cuenta de todo esto, para poder ser conscientes de nuestros condicionamientos y poder liberarnos de ellos.

La libertad sólo llega cuando nos liberamos de estos grilletes, y entonces también llega la verdadera felicidad, aquella que no depende de los estímulos externos ni de nuestras reacciones ante ellos.

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